Ledecky vive empapada en oro

Antón Bruquetas REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Tras protagonizar un último relevo brillante, queda campeona en el 4x200

07 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

PCuando recogió el testigo de Katie Maclaughlin, el 4x200 de Estados Unidos ya había encarrilado el oro, pero se encontraba unas centésimas por detrás del de Suecia. Ledecky (Bethesda, Maryland, 1997), a punto de lanzarse a la agitada lámina de agua, sabía que solo luchaba contra la fatiga, contra la acumulación de metros en un Mundial que la ha encumbrado para la historia. No en vano, pasó de una exhibición en el 1.500, la prueba de fondo por excelencia, a un oro en el 200, la frontera de la velocidad. Pero, a sus 18 años, la joven prodigio norteamericana no entiende de cansancio. Hay dos clases de nadadores, los que afinan sus tiempos con una técnica extremadamente depurada y quienes se apoyan en el pulmón y la capacidad de sacrificio. Ledecky es los dos en uno y, por eso, en vez de nadar, levita.

Por la calle 6 la sueca Ida Marko-Varga estaba en una posición privilegiada para transformar en medalla el magnífico primer 200 que ejecutó su compañera Sarah Sjostrom -1.54,31, que le habría valido el oro el día anterior en la prueba individual y que incluso acabó achicando a Missy Franklin cuando trató de mantenerle el pulso-. Ese déficit de Franklin, que terminó cediendo casi dos segundos con respecto a Sjostrom, no fueron capaces de enjugarlo ni Leah Smith, ni Katie Maclaughlin, que la sucedieron por la calle 5. Hasta que llegó el momento de Ledecky. Frente a frente con Marko-Varga hacia el primer peldaño del podio.

Sin embargo, la veterana nórdica, con una mejor marca personal de 1.57,08, cometió un error de cálculo. En algún momento entendió que podría sostener el empuje de Ledecky, quedarse a su estela hasta que los esfuerzos de varios días de competición le pasasen factura a la estrella estadounidense.

Pero tras el paso por el 100, Ledecky seguía apretando. Con un ritmo de 29 segundos por largo, se perdía en el horizonte y Markok-Varga ya comenzaba a sentir el aliento de la italiana Federica Pellegrini, otra superdotada que voló como Sjostrom, y de la china Duo Shen. Se le agarrotaron los músculos y empezó a naufragar. Al fondo, al lado del taco de salida, Maclaughlin, Smith y Franklin se abrazaban, ya eran conscientes de que su compañera iba camino de otra proeza, de otro metal que añadir a una carrera bañada en el éxito. En las últimas brazadas se permitió aflojar. La posibilidad de firmar el récord del mundo, con la que llegaron a coquetear en parte de la prueba, se había desvanecido antes de que Ledecky entrase en acción. Solo le quedaba estirar el brazo y acariciar la pared. Todas las cámaras se centraron en ella. Ya nadie duda de que el presente ya es suyo. Y el futuro, también.

Series del 800 libre

Esta mañana, Katie Ledecky volverá a sumergirse para afrontar las series clasificatorias de otra de sus distancias fetiche: los 800 metros estilo libre. En la que posee el récord del mundo, con 8.11,00. Una serie antes que Ledecky -en la cuarta-, se estrenará en este Mundial la pontevedresa Bea Gómez.