Los técnicos creen que el jugador, deseado por Houston, podría triunfar en América
23 jun 2015 . Actualizado a las 15:27 h.No es la primera vez que el nombre de Sergio Llull entra en la órbita de la NBA. Pero esa opción nunca sonó con tanta fuerza como está siendo el caso este verano. Y, por si había dudas, hace tres semanas el entrenador de los Houston Rockets, el mítico Kevin McHale, lo confirmó sin ambages: «Nos encantaría traerlo. Sería un fichaje enorme». La franquicia prepara una oferta millonaria para tratar de convencer al menorquín, uno de los jugadores mejor pagados en el Real Madrid, con contrato hasta el 2018 y una cláusula de cinco millones de euros.
Cuando Pablo Laso se hizo cargo del equipo blanco, apostó claramente por Llull como base. Y desde entonces no ha dejado de crecer, hasta convertirse en uno de los emblemas del equipo. Lleva tiempo en el radar de la NBA y actuaciones como la del primer cuarto que realizó ante el Barcelona el domingo no hacen sino catapultarlo.
Hugo López, Diego Ocampo y José Luis Mateo están convencidos de que dará la talla si decide cambiar la ACB por la NBA. López fue ayudante de Pablo Laso y trabajó con el propio Llull, Ocampo consiguió la mejor clasificación de la historia para el Murcia en la Liga Endesa y Mateo es el director deportivo del Obradoiro, artífice de fichajes como los de Doellman, Kyle Singler, Robbie Hummel o Mike Muscala. Los tres analizan las cualidades que distinguen a Sergio Llull.
El obradoirista apunta una clave que se antoja definitiva: «Es un tema de que lo quieran de verdad con un contrato de jugador importante y que a él le apetezca aceptar el desafío a los 27 años, saliendo de un club como el Real Madrid, en el que lo ha ganado todo y en el que parece encontrarse muy a gusto».
Talento físico
La mejor cualidad. Los tres coinciden en significar que la capacidad física del base menorquín es uno de sus fuertes. «Por supuesto que puede jugar en la NBA -apunta Mateo-. Creo que los jugadores europeos exteriores tienen más complicado llegar a la NBA que los interiores, por la exigencia física que requieren los emparejamientos. Tenemos muchos ejemplos de ello, desde hace varias décadas, como Bodiroga o Djordjevic, por no hablar de otros jugadores españoles. Sin embargo, en el caso de Sergio Llull estamos hablando precisamente de una de sus cualidades principales: las piernas».
Ocampo coincide en el análisis y le añade la capacidad defensiva: «Se coloca muy bien, sabe usar las manos, puede defender a pequeños o más grandes». Y Hugo López lo ratifica: «Tiene un físico envidiable y lo ha demostrado en competiciones de máxima exigencia como la Euroliga o los campeonatos de Europa y el mundo, en los que se ha medido a jugadores de la talla de Toni Parker, Manu Ginóbili o Kobe Bryant, por citar algunos».
Progresión
En constante crecimiento. Otra de las cualidades que adorna la trayectoria de Llull es que no para de mejorar. «Desde la llegada de Laso -indica Hugo López- tiene un rol definido como base. Antes alternaba más el uno y el dos. Con Pablo potenció mucho la faceta de dirección de juego. Su calidad técnica y táctica es perfecta».
Diego Ocampo subraya que «es un jugador que ha ido de menos a más. Pasó del Menorca al Manresa y de ahí al Madrid, para ser suplente de Raúl López y Pepe Sánchez. Es un jugador muy consistente que no ha parado de mejorar».
José Luis Mateo lo resume en una frase: «Siempre ha tenido una piernas privilegiadas y en lo que ha avanzando es en el conocimiento del juego».
Tiro
Lanzador de larga distancia. El lanzamiento de larga distancia es una de las facetas que lo distinguen. En opinión de Hugo López, es uno de los aspectos en los que más se nota la evolución. Diego Ocampo, además, resalta cómo ha enriquecido su juego: «El suyo es un prototipo de baloncesto moderno, de base que sabe dirigir pero también anotar, por lo que los rivales tienen que estar muy pendientes de él y eso permite generar ventajas. Es peligroso al contragolpe, penetrando tras bloqueos, tirando. Primero mejoró el tiro en estático, después en movimiento. Es un jugador que atrae mucha atención, que está pasando muy bien y no es egoísta». Mateo insiste en el «conocimiento del juego», pero con mención especial «al tiro».
Carácter
La presión es un estímulo. A Sergio Llull no parece pesarle la presión de los momentos decisivos. Diego Ocampo recuerda «un partido júnior, con el Manresa, entrenado por Ponsarnau, en el que jugaban por la tercera plaza. El rival hizo todo lo posible por desestabilizar a Llull. Sin éxito. Solo tenía 17 años, y ni se inmutó. En el Real Madrid sabe lo que es jugar al límite y al máximo, y además desde muy joven. Eso le ha valido para ser mejor jugador».
José Luis Mateo coincide en poner el acento en «ese punto de atrevimiento que le lleva a jugarse los balones decisivos con total determinación».
Todas esas cualidades, sumadas, acercan más que nunca al base de Mahón a la NBA.