¿Qué come Messi para volver a ser Messi?

El futbolista argentino recupera su mejor versión tras caer en manos de un médico italiano especializado en nutrición


La Voz

Algo ha cambiado en Messi. A pesar de que el curso pasado firmó unos registros excepcionales para cualquier mortal, el aficionado que lo había visto jugar anteriormente sabía que algo fallaba. No era el mismo. Esas piernas arqueadas seguían sosteniendo el diez, pero en ocasiones deambulaba por la cancha, incluso llegando a vomitar dentro del terreno de juego. Desde algunas trincheras apuraron para enterrarlo. El final de un jugador único. Pero por suerte para el fútbol y para desgracia de sus rivales, se equivocaron. ¿Qué ha cambiado en Messi?

La principal causa que se apuntó a su bajón fue la falta de ambición. Pero esta quedó descartada en el Mundial de Brasil, con la derrota de su Argentina a manos de Alemania en la final, unos 90 minutos que hasta el ser humano más perezoso, en su situación, hubiera corrido como si lo persiguiera el mismísimo diablo, porque se encontraba tan solo a un partido de poner la guinda a un palmarés de vértigo y, a su vez, acallar las voces que defienden que jamás un futbolista obtendrá el pasaporte al Olimpo si no logra levantar este trofeo.

Algunos señalaron problemas personales. El bajón coincidió en el tiempo con la aparición de titulares en los que se le relacionaba directamente con la evasión de impuestos. Tener la cabeza en los juzgados nunca ha sido plato de buen gusto, pero menos para alguien que lleva toda la vida acostumbrado a recibir elogios. A que le doren la píldora por lo deliciosamente bien que juega al fútbol y, a consecuencia, la cantidad de dinero que tenía en su cuenta corriente.

Verónica Brunati, viuda del periodista argentino Topo López, fallecido en extrañas circunstancias en el pasado Mundial, apuntó otra. Messi vivía por y para su hijo Thiago, niño que el pasado curso comenzó a quedarse en la guardería. «Thiago no quiere irse del jardín cuando voy a buscarlo. Protesta porque se quiere quedar», se lamentaba un padre que no entiende como su hijo prefiere jugar con los compañeros que ir sobre su caballito. Brunati añade esta causa, y desliza otra. Probablemente la más importante de todas, aunque sin haber resuelto la fiscal (previo paso por el banco), y haber asimilado la de su hijo, es más que posible que no sirviese para nada: la alimentación.

Carlos Rexach, la persona que avaló el fichaje de Messi con 13 años para ingresar en las categorías inferiores del Barça, o lo que es lo mismo, el que dio el visto bueno a la incorporación más importante y rentable en la historia del club, fue el primero en levantar la liebre. «El año pasado Messi comió más pizzas de las que quería o debía», dijo en una entrevista al medio local Regió7.

Una de las primeras medidas que adoptó Luis Enrique cuando desembarcó en el FC Barcelona fue reasignar las tareas de la nutricionista Silvia Tremoleda, pareja del ex tesorero del club Sala i Martín, y hasta el momento encargada de la alimentación de los futbolistas. El entorno de Messi, preocupado por las imágenes del jugador vomitando en los terrenos de juego, puso el caso en manos del doctor italiano Giuliano Poser que le desaconsejó las pizzas y los asados argentinos (o churrascadas gallegas).

Poser le dibujó una lista de alimentos que debería seguir, y otra de los productos a esquivar, de manera estricta, para mejorar su rendimiento. Sí a los productos ecológicos y no a los conservantes, pesticidas, fungicidas, glutamato de sodio, aspartamo, grasas saturadas, grasas vegetales hidrogenadas y otros aditivos», tal y como recogen en el blog especializado en nutrición mamabio.com. Protagonismo para los alimentos orgánicos y destierro del alcohol, sacarosa, lactosa, levadura y harina de trigo refinada, y por largas temporadas, supresión de «alimentos que aparecen como no tolerados en la prueba kinesiología mensual, en la que los más frecuentes son lácteos, harina de trigo, carne de cerdo, carne de ternera, mariscos, solanáceas (patata, pimiento, tomate o berenjena), xantina (presente en el café, el té o el tan rioplatense mate) y huevos.

Según esta publicación especializada en hábitos nutricionales, un estricto seguimiento de esta dieta repercute de forma directa en los siguientes aspectos de los deportistas: mejora en la fase digestiva, mejora de la absorción intestinal, mejora de la fase de recuperación, menor frecuencia de contracturas, menor incidencia de enfermedades crónicas y una menor frecuencia de ocurrencia de viral.

Desde que Messi sigue esta dieta del doctor Poser, a los enterradores prematuros no les ha quedado más remedio que esconder la pala. No es que el argentino haya vuelto a su mejor versión, si no que incluso la ha mejorado. Crea juego, asiste, desborda, define y cuando más lo necesita su equipo, ejerce de líder callado dando da un paso al frente. ¿Una dieta milagrosa? El doctor Poser también supervisa el programa alimenticio del Palermo, equipo de la serie A italiana, y que no ha pasado de media tabla. Por lo que de momento tampoco hace falta que se deshaga de todos los productos que se encuentre en el interior de la nevera. Además de comer muy, muy sano, para ser Messi lo más importante es jugar al fútbol como los ángeles. 

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