E l Bayern, Barça y Madrid vuelven a las semifinales de Champions, de donde apenas se han bajado en los últimos años, lo que certifica su hegemonía en el fútbol europeo. Sin duda, los dos equipos españoles tienen unas plantillas descomunales. El Barça ha sido capaz de agrupar en un mismo equipo a tres jugadores como Neymar, Iniesta y Xavi -ya sin contar a Messi-, un delito para cualquier comisión de la competencia. Y el Madrid demostró ayer que posee recursos suficientes como para sobreponerse a cualquier adversidad. De hecho, en el Bernabéu ganó gracias a esa piel dura tan característica del equipo de Chamartín, una piel que ha ido forjando a lo largo de los años y que le permite conseguir un triunfo de mil maneras distintas: corriendo, tocando, a balón parado, o, como ayer, porque sí.
Y es que del partido de ayer, lo más notable es que apenas hubo hechos relevantes. Tal vez, el Atlético hizo todo un poco peor de lo que acostumbra.
Para las semifinales, el Madrid y el Barça, por sus plantillas, y el Bayern, por su fútbol coral que se vio netamente reforzado con la exhibición ante el Oporto, son claros favoritos. Aunque torneos como la Champions son de momentos puntuales, de cómo llegue cada uno a los instantes determinantes de cada partido y de si la moneda cae entonces del lado de la cara o de la cruz. Más allá de que campeón solo es uno y de que ganar la Champions es terriblemente complicado -pese a que se haya demonizado en el pasado a grandes equipos que no lo han conseguido-, con su dominio estos años, Madrid, Barça y Bayern ya han demostrado una parte significativa de éxito.