Lo mejor está aún por llegar

José M. Fernández PUNTO Y COMA

DEPORTES

Nada de lo que ha rodeado la carrera deportiva de Lucas Pérez ha sido sencillo. Tampoco es una casualidad que ahora, a los 26 años, haya conseguido, por fin, debutar Primera, en el equipo de su ciudad, cumplir el sueño de un futbolista hecho a sí mismo, con su esfuerzo y tras superar un sinfín de dificultades. Mañana, se estrenará en un derbi, disfrutará del partido que siempre imaginó jugar e incluso, si le sonríe la fortuna, podría convertirse en el primer coruñés que marca en un derbi después de 31 años.

Lucas Pérez juega en el Deportivo porque se empeñó en ello, porque tras perseguir lo que parecía imposible decidió mirar la vida de frente y no rechazar cualquier nueva oportunidad que se le presentara, aunque se tratara de jugar en Ucrania, en un país tan extraño como incomprensible para un coruñés de Monelos. No encontrar un sitio en tu propia casa y sobrevivir a experiencias como el Alavés de Piterman, el Rayo de los Ruiz Mateos o a las particulares formas de entender las relaciones laborales del Karparty merecen más fortuna que disfrutar de 379 minutos en 23 jornadas.

El infortunio en forma de lesiones y, probablemente, cierta ansiedad retrasaron el que por ahora es el mejor momento de su vida deportiva, en su casa y al abrigo de un Riazor que, en justicia recíproca, lo ha tratado y lo espera como se merece el compromiso y lo auténtico. Porque Lucas es auténtico, sencillo y directo. Como su fútbol, aunque por ahora apenas se han podido atisbar las posibilidades de un mediapunta que se desenvuelve con soltura en todo el frente del ataque, que ve puerta con cierta facilidad y que sabe asociarse. La salsa y referencia del juego ofensivo que Víctor Fernández y el Deportivo han echado de menos durante buena parte de la temporada. Más importante por lo que se espera de él que por lo que ha podido dar, aunque, pese a todo, y sin el ritmo físico necesario ha marcado 3 goles en siete partidos, con dos derrotas (frente al Barcelona en Riazor y en el Bernabéu), tres triunfos y dos empates; 11 puntos de 21.  

Triunfó en Ucrania y Grecia, pero Lucas quiere hacerlo en su casa, delante de los suyos y al lado de los amigos con los que creció, aunque sea a costa de renunciar a una parte importante de su contrato y a la comodidad de un fútbol menos exigente. Y aquí está, en su Coru natal, echando una mano a su Deportivo y con la convicción de que, en su caso, lo mejor está por llegar.