Un humilde entre los grandes

Jose Manuel Jamardo Castro
j. m. jamardo RIBEIRA / LA VOZ

DEPORTES

La afición de un grupo de amigos y vecinos mantiene viva la llama del fútbol en la parroquia sonense de Queiruga. Y es que tener al equipo en Segunda Autonómica es todo un reto y una aventura. Los problemas y la falta de dinero obligan a la directiva, que preside Joaquín Queiruga Chouza, a trabajar sin descanso y a buscar recursos por todas partes.

El Queiruga nació hace unos cuarenta años con motivo de la liga de parroquias que disputaban equipos de la zona. Pero un grupo de aficionados dieron un paso más y, hace unos 25 años, federaron el club. Los vecinos mantuvieron una reunión en el bar de la localidad, donde se tomó la decisión. Era la sede oficial y también el lugar de las asambleas.

Los comienzos del equipo fueron espectaculares, pues llegaron a contar con cerca de mil socios. El carné hasta lo abonaban algunos turistas que veraneaban en la parroquia. Con el paso del tiempo el interés fue a menos y en la actualidad el club dispone de unos 150 asociados.

La recaudación por las cuotas de socio, así como la cantina del campo de Gourís y la venta de rifas en los partidos son las principales fuentes de ingresos de un club que se las ve y desea para hacer frente a los gastos. Su presupuesto no llega a los 6.000 euros. Un buen bocado de esta cantidad se lo lleva la Federación para el abono de las fichas de los jugadores: cada una supera los 120 euros.

Sin ayudas oficiales hacer cuadrar las cuentas es uno de los objetivos de la junta directiva. Los jugadores no cobran y, es más, su afición por practicar este deporte en el conjunto sonense les cuesta dinero de sus bolsillos. Tienen que comprarse las botas e, incluso, colaborar en la adquisición de ropa deportiva.

El presidente, Joaquín Queiruga, destaca el «excelente comportamento dos rapaces». Y es que cuando se tienen que rascar los bolsillos «fano de bo agrado», afirma.

Mantener la categoría

La situación económica contrasta con la deportiva. El equipo ocupa la séptima posición en la tabla y aunque el principal objetivo de la entidad es mantener la categoría, en el seno del club piensan en acabar la temporada «o máis arriba posible».

La afición es uno de los principales valores del club. Cada domingo acuden al campo unas 150 personas para apoyar y a animar a sus jugadores, eso sí, la mayoría de la parroquia y de la zona y que son una auténtica piña tanto dentro como fuera del terreno de juego.

La principal fuente de ingresos del club procede de los socios, de la cantina y de las rifas