Agranda su leyenda

Fernando Rey Tapias LA PIZARRA

DEPORTES

12 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Roger Federer consiguió ayer, al ganar a Milos Raonic en el torneo de Brisbane, su título número 83 de la ATP, a la vez que la victoria 1.000 de su carrera profesional. Curiosamente esta cifra no conlleva la supremacía en esta faceta en la que todavía tiene por delante a Jimmy Connors e Iván Lendl, siendo de los pocos récords que faltan en el fantástico y apabullante curriculum del suizo: hace tiempo que destaca como el que más títulos ha ganado de Grand Slam; el que más semanas consecutivas ha ostentado el número 1 del mundo? Así hasta una extensísima lista que le hace poseedor del mejor palmarés de la historia del tenis.

Y todo ello, conseguido gracias a la maestría de su técnica, a la genialidad de sus golpes, a un físico excepcional que le ha permitido hacer fácil lo difícil: moverse como un bailarín por la pista sin dar la sensación de desgaste tras más de 15 temporadas al máximo nivel.

Su capacidad para prevenir lesiones -gracias a una genética privilegiada, una estrategia de juego que evita un desgaste excesivo y un calendario no demasiado sobrecargado- podrían prolongar su carrera durante un tiempo. El temor a que la paternidad y un palmarés ya colmado secasen su sed de victorias, su motivación, hace tiempo que se demostró falso.