A falta de solo cuatro jornadas para que se cruce el ecuador de la competición, la clasificación de Tercera División es un batiburrillo. Una amalgama de equipos que pugnan en la tabla y que un día están arriba y otro en la zona media de la tabla. Los datos son claros: solo seis puntos separan al Cerceda, que es segundo, del Racing Vilalbés, que aparece en el puesto trece de la tabla. Y si estiramos el margen un poco más y lo ampliamos a siete puntos nos encontramos con el Barbadás, que aparece en el puesto quince, muy al borde de la zona más peligrosa de la clasificación.
El Pontevedra es el único conjunto que parece respirar un poco. Cuatro victorias consecutivas lo han encaramado a lo más alto de la tabla y con cuatro puntos de margen sobre el segundo.
Ese barullo clasificatorio, esa falta de regularidad de los equipos, en realidad, le ha venido de perlas al Arousa en la minicrisis de resultados por la que está atravesando. El conjunto que prepara Piscis solamente ha conseguido ganar en uno de sus seis últimos partidos pero pese a ello aguanta en la zona noble de la tabla. Es verdad que ahora apartado de alguna de las cuatro primeras posiciones de la clasificación pero a solo dos puntos del Cerceda y con uno más que el Ribadeo, que será su próximo rival. Este encuentro, por cierto, se ha adelantado y se disputará el sábado por la tarde. Los socios que quieran viajar con el equipo podrán hacerlo gratuitamente en el autobús hasta que se cubran todas las plazas.
El Ribadumia respira
El Ribadumia es otro de los beneficiados por tanta igualdad. Dos triunfos consecutivos le han valido para escapar de la zona peligrosa de la tabla, de la que le separan ahora seis puntos. El siguiente compromiso para los de Gabriel Leis será contra el Bertamiráns, conjunto que todavía no ha sido capaz de ganar y que es colista con dos puntos.