Más de dos décadas de complicidad con los Riazor Blues

Lendoiro, jugadores y técnicos colaboraron y ayudaron al grupo ultra

Captura de televisión de los incidentes producidos en la mañana del domingo en los alrededores de Madrid Río.
Captura de televisión de los incidentes producidos en la mañana del domingo en los alrededores de Madrid Río.
La Voz

A lo largo de las dos últimas décadas, muchos han sido los ejemplos de la permisividad y complicidad que diferentes estamentos del club han tenido con los Riazor Blues. El hecho de ser el grupo más ruidoso del estadio de Riazor y el más «animoso» le brindaron numerosos cariños y apoyos -incluso económicos- de técnicos, jugadores y presidentes -sobretodo en la era del anterior presidente, Lendoiro-.

El Deportivo recibió hace poco una notificación acompañada de multa cuando los organismos de Antiviolencia descubrieron que este grupo radical tenía un local dentro del estadio en el que guardaban todo su arsenal. Desde pancartas a incluso las prohibidas bengalas. Solo a raíz de esta sanción, hace un año, el club impidió a los Riazor Blues poder usar este establecimiento, vital para burlar los controles de seguridad.

Privilegios que desde el club también se materializaban en facilidades a la hora de conseguir entradas. Principalmente en los partidos de alto riesgo, en los que había muchísima demanda por parte de la afición deportivista, los Riazor Blues recibieron generosos paquetes de entradas «por cuestiones de seguridad», indicaban desde la entidad. Señalaban que era mucho peor que viajasen y no pudiesen entrar en el estadio. Gestos que la propia organización agradecía, como el detalle de regalarle una placa a Lendoiro en el descanso de su último partido.

También los jugadores han sido partícipes a la hora de avivar la leyenda de los Riazor Blues. Fueron habituales las reuniones en Abegondo ?y fuera de él? con diferentes capitanes como Valerón, con el pretexto de organizar viajes y/o actos de apoyo prepartido.

Homenajes de históricos

Un mito del deportivismo como Bebeto aún a día de hoy alude siempre que puede a los Riazor Blues, mostrándoles todo su cariño. Cuando jugaba, cada vez que marcaba un gol, se giraba hacia la grada de General enviándoles besos con las manos. Incluso el día de su despedida llegó a portar una camiseta de la organización ultra. Lo de Bebeto también puede ser extensible a muchos de los jugadores que han pasado por el Deportivo en las últimas décadas. Otro campeón del mundo como Joan Capdevila, por ejemplo, tiene amistad con varios de sus miembros y hasta los acompañó en la grada en algunos encuentros importantes. Mauro Silva y Fran cenaron con ellos el día de su retirada.

Técnicos como Lotina le pagaron un viaje por su apoyo en un partido clave como aquel del Valladolid, en el que les fueron a buscar al hotel.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
23 votos

Más de dos décadas de complicidad con los Riazor Blues