Balaídos responde bajo el diluvio

Más de 25.000 aficionados acudieron a la llamada de la selección en el amistoso ante Alemania

La afición cerró filas con el equipo de Del Bosque en una noche en la que Kroos se convirtió en protagonista. Los seguidores alemanes también estuvieron representados en Vigo.
La afición cerró filas con el equipo de Del Bosque en una noche en la que Kroos se convirtió en protagonista. Los seguidores alemanes también estuvieron representados en Vigo.
la voz

Ni tan siquiera la cortina de lluvia incesante que cubrió Vigo impidió que el estadio de Balaídos registrase una gran entrada en el amistoso que España y Alemania protagonizaron ayer. Más de 25.000 aficionados respondieron a la llamada de las campeonas del mundo, ignoraron el mal tiempo, obviaron el hecho de tratarse de un día laboral y que ambos equipos llegaban sin varias de sus figuras, y animaron de principio a fin a una España que para la parroquia local contaba además con el valor añadido de tener en el once al céltico Nolito.

El monumental atasco que provocó el partido y la lluvia en la ciudad emitió una imagen engañosa de las gradas en el arranque del choque, si bien con el paso de los minutos las butacas se fueron llenando hasta dibujar un escenario a la altura de las grandes citas.

La afición cambió el celeste por el rojo y se dejó la garganta animando a Iker Casillas en sus momentos estelares del partido y sobre todo a Nolito, que jugaba en casa y que fue el más aclamado. La bancada de Río se animó con la presencia de Manolo el del Bombo, que llegó con la expedición a Vigo el pasado domingo y a lo largo de estos tres días de fútbol internacional estuvo en todos los saraos.

La afición entendió que la mejor manera de capear el temporal era animando a los de Del Bosque, y cambió el tradicional «¡Celta! ¡Celta!» que resuena cada quince días entre los muros de Balaídos por un «¡España!, ¡España!» que intentaba insuflar ánimos a los empapados internacionales.

El momento apoteósico de la noche llegó en el minuto 76 cuando el seleccionador sustituyó a Nolito. Las gargantas corearon el nombre del gaditano en una ovación cerrada. Pero, a la vista de que el partido no tenía más trascendencia que la de un amistoso entre las dos últimas campeonas del mundo, el público también estuvo de lo más respetuoso con los germanos. Aplaudió a Müller cuando tuvo que ser sustituido y al resto de los cambios alemanes.

Como curiosidad, la publicidad de los paneles electrónicos, en alemán, porque el partido también se producía para Alemania por parte de la televisión germana. Incluso, las pocas pancartas que asomaron en el graderío estaban en el idioma de Löw. Ayer, lo importante, era disfrutar de la fiesta del fútbol. Y a eso se dedició Vigo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos

Balaídos responde bajo el diluvio