Nadie apaga el fuego creado por Messi

La debilidad institucional del club alimenta las llamas y su padre, Jorge, cree que «se han exagerado sus palabras», pero abre una puerta a su adiós al Barça


P. Ríos | Colpisa

Cuando Cristiano Ronaldo afirmó en agosto que «me gustaría volver un día al Manchester United», añadiendo un misterioso «nunca se sabe», el revuelo mediático duró poco. Sin embargo, el eco de unas declaraciones similares de Leo Messi al diario argentino Olé amenaza con prolongarse durante mucho tiempo. La diferencia es que el Real Madrid, con el liderazgo indiscutible y autoritario de un Florentino Pérez sin oposición, no atraviesa una crisis institucional y se intuye que su momento deportivo ha llegado, mientras que la actual junta directiva del Barça se tambalea al mismo tiempo que el equipo de Luis Enrique sigue buscando una identidad que no encuentra. El contexto era el ideal para que unas enigmáticas palabras sobre su futuro del mejor jugador con diferencia de la plantilla encendiera un fuego que sólo podrá apagar el propio protagonista públicamente si lo cree oportuno

Mientras eso suceda, Jorge Messi, padre y representante del '10', intentó suavizar el contenido de esos mensajes en los que su hijo dejaba en el aire su continuidad en el Barça. «A día de hoy no hay nada de nada

El pensamiento sigue siendo quedarnos aquí, pero como la gente lee entre líneas, se exagera», comentó en declaraciones a La Vanguardia, abriendo de paso una puerta para seguir el juego a Leo: «Él está contento aquí, pero está claro que si el día de mañana el club dice 'tenemos esta oferta, te queremos vender' pues habrá que estudiarlo. Pero hoy no hay ni pensamiento».

Messi firmó antes del Mundial una mejora económica del contrato que le ata al Barça hasta el 30 de junio de 2018. Aunque los compromisos firmados cada día tienen menos valor y cuando un jugador quiere irse, se va, lo cierto es que muy pocos clubs en el mundo pueden pagarle los 20 millones de euros anuales que cobra en el Camp Nou o acercarse a la cláusula de 250 millones con la que podría comprar su libertad. Posiblemente, sólo el PSG y siempre que al jeque qatarí que controla al club francés le entre un arrebato. Quizás el Manchester United de la mano de Adidas, firma deportiva que le viste desde esta temporada y que también calza a Messi. Pero son opciones remotas, lo que hace pensar que Messi no se ha planteado todavía en serio su salida del Barça, pero lo que es indudable es que está molesto por algo no confesado en público.

No ha hecho falta leer entre líneas, como se queja su padre que ha hecho la gente. Messi no descubre los motivos de su enfado, pero se le entiende casi todo cuando dijo en la entrevista de Olé que «vivo el presente, pienso en hacer un gran año y ganar todos los títulos, pero luego ya se verá, el fútbol da muchas vueltas. Si bien siempre digo que me quedaría siempre en el Baça, a veces no se da todo como uno quiere, y más en el fútbol, que todo es tan cambiante y pasan tantas cosas. Y más en los momentos que está pasando hoy el Barcelona».

Como especular es gratis y Messi no habló con los medios de comunicación que le esperaban en el aeropuerto de El Prat a su llegada del Argentina-Portugal, el día después de sus palabras ofreció interpretaciones de todo tipo. Entre las deportivas, unos dicen que el estilo de fútbol directo de Luis Enrique no le seduce y que incluso estaría pidiendo a Xavi en el once, como ocurrió por sorpresa en el Clásico del Bernabéu; otros apuntan a que es un ganador nato que ha comprendido que el Barça no está haciendo los deberes con fichajes y que tiene claro que no quiere participar en un ciclo perdedor. Entre las institucionales, unos vuelven a incidir en su falta de sintonía con la actual junta desde que apostó por Neymar como nuevo crack y otros creen que no se sentiría defendido por el club de los constantes ataques que le llegan desde círculos madridistas con potentes altavoces mediáticos en referencia a sus problemas con Hacienda, su supuesto poder en el vestuario, los vómitos o la justicia de los premios que recibe. En la entrevista de Olé también se detectó un desgaste por las críticas.

Josep Maria Bartomeu, presidente del club, tampoco quiso hablar camino de un acto institucional, pero en privado ha mostrado despreocupación por unas frases de Messi de las que se queda con una, su deseo de quedarse siempre en el club. Bien hará Bartomeu en tomarse en serio el contenido de esas declaraciones porque Leo habla poco y si ha dicho eso se debe a alguna razón de peso. Si Messi se va en verano, Bartomeu y su junta tendrán que tener las maletas preparadas. Serán los siguientes.

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