El caso Catar 2022, todavía muy lejos de estar cerrado

La FIFA quiso zanjarlo ayer, pero surgen nuevas dudas


madrid / Dpa

El caso de Catar 2022 sigue muy vivo, pese a que la comisión de ética de la FIFA lo dio ayer por «cerrado» con un controvertido fallo que abrió una nueva crisis de imagen y credibilidad en el organismo rector del fútbol mundial. La «paz» en torno a la polémica votación en la que la FIFA otorgó en diciembre del 2010 los Mundiales del 2018 y 2022 a Rusia y Catar, respectivamente, duró apenas unas horas, hasta que el estadounidense Michael García, encargado por la misma FIFA de la investigación previa, anunció que la decisión de absolver a ambas candidaturas de los cargos de corrupción es inaceptable.

«Pretendo recurrir la decisión al comité de apelación de la FIFA», dijo el ex investigador del FBI. «La resolución del presidente de la cámara de decisión contiene numerosas interpretaciones sustancialmente incompletas y erróneas de los hechos y conclusiones detallados por la cámara de investigación».

La comisión de ética está dividida en dos cámaras, una encargada de investigar, dirigida por García, y otra de emitir un fallo, presidida por el jurista alemán Hans-Joachim Eckert. La creación del organismo de control fue una de las principales conquistas exhibidas por Blatter en su campaña por lograr más democracia y transparencia en la FIFA, salpicada desde hace años por escándalos de corrupción y golpeada en su credibilidad.

La elección de Rusia y, sobre todo, Catar para organizar las próximas Copas del Mundo provocó una oleada de críticas internacionales. Pese a que las dos candidaturas obtuvieron las peores calificaciones del grupo evaluador de la FIFA, fueron las que finalmente se impusieron.

Casi un lustro de sospechas

En los últimos cuatro años, medios de prensa, mayoritariamente británicos, publicaron numerosas acusaciones de corrupción con Catar como principal objetivo.

El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, llegó a admitir que quizá fue un «error» la elección del pequeño emirato árabe como sede del torneo, ya que no solo llueven sobre él las acusaciones de soborno. «Independientemente de este informe quedan abiertas cuestiones como el clima, las fechas del torneo y las condiciones de trabajo en Catar», advirtió ayer el presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Wolfgang Niersbach.

Las altas temperaturas en el desierto del Golfo Pérsico en los meses de junio y julio obligaron a la FIFA a buscar una nueva fecha para el torneo, con el consiguiente trastorno para las ligas europeas, las más potentes del mundo. El ente rector decidió trasladar el Mundial al invierno (boreal), aunque aún no sabe si en enero/febrero o noviembre/diciembre.

Las organizaciones de derechos humanos insisten además en que Catar, un país donde más del 90 por ciento de la población son trabajadores inmigrantes, no está haciendo suficientes avances para mejorar las condiciones laborales en la construcción. En ese contexto, el fallo del comité de ética fue considerado hoy por la experta anticorrupción Sylvia Schenk como una «catástrofe comunicativa».

«La FIFA no mantiene ninguna credibilidad», advirtió a dpa la dirigente alemana de Transparencia Internacional. «Habría sido mejor ponerlo en manos completamente independientes».

La cámara de decisión constató muchas infracciones de las reglas morales y jurídicas durante el proceso, pero ninguna se consideró lo bastante grave como para aplicar sanciones. El abogado Michael García mostró claramente su desacuerdo con el fallo, lo que amenaza con provocar una crisis interna en la FIFA. El secretario general Jerome Valcke se consideró «triste» ante esta falta de acuerdo.

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