A Guarda, espejo en Angola

Cuatro jugadoras angoleñas perfeccionan su balonmano en A Sangriña


vigo / la voz

Lo que hace un año comenzaba casi como un experimento, se ha convertido en una realidad. El balonmano angoleño ha encontrado su sitio en el Atlético Guardés, y desde la semana pasada su técnico, Manu Etayo, cuenta con cuatro jugadoras del país africano en sus filas.

El convenio que el club de A Guarda y el Primero de Agosto renovaron el pasado verano ha abierto las puertas del equipo de División de Honor a Teresa Ferreira, Isabel Evelize Wngimba, Juliana José Machado y Liliana Da Silva, cuatro de las balonmanistas más prometedoras del club angoleño, que durante los próximos meses tendrán la oportunidad de trabajar codo con codo con uno de los equipos más fuertes del balonmano español.

Para Teresa -primera línea de 19 años- y Juliana -extremo derecho de 20- la experiencia ya no es nueva. Ellas llegaron el pasado noviembre y abrieron un camino que hace un mes siguió Liliana -pivote de 19 años-. Isabel -lateral de 24 años- completó la semana pasada el cupo de jugadoras angoleñas en la plantilla. «Estamos muy contentas. Es una experiencia muy buena para nosotras», cuenta Teresa al ser preguntada por su aventura en el Guardés.

El balonmano, y en especial el femenino, está cobrando protagonismo en Angola, y los responsables de la disciplina en el país africano consideran que la mejor forma de que la calidad de sus jugadoras aumente es que aprendan con las mejores. Ahí es donde entra en juego el Guardés. «Es un convenio con el que sacan provecho las dos partes. A nosotras nos ayudan a competir en la Liga y ellas mejoran sobre todo tácticamente, porque físicamente ya son jugadoras con un potencial enorme», explica Etayo.

El técnico comprobó de primera mano la capacidad para crecer que tienen las balonmanistas. Teresa, que ya pudo competir la temporada pasada, avanza a pasos agigantados y ya está disputando minutos en todos los partidos. «Nos aporta muchísimo en defensa, y también añade goles. Al verla entrenar ya notas su mejoría día a día», argumenta Etayo. La lateral está feliz con las oportunidades que está teniendo. «Estoy jugando bastantes minutos y estoy muy contenta. Vine con muchas ganas de trabajar para conseguir jugar y veo que lo estoy logrando».

Hacerse un hueco en el Guardés no es fácil, pero ella es la prueba de que con esfuerzo se puede conseguir. «El balonmano en Europa es mucho más valioso y competitivo que en África, hay mucha diferencia, pero nos estamos adaptando bien», cuenta la lateral. «Son niñas jóvenes muy trabajadoras y que vienen predispuestas a aprender, mejorar y aportar. Eso nos da muchas facilidades a la hora de trabajar», argumenta el entrenador.

El idioma, el caballo de batalla

Aunque el portugués les permite manejarse con cierta facilidad, Teresa Ferreira reconoce que el idioma es el principal caballo de batalla con el que se enfrentan en su día a día en España. «Lo del idioma es complicadísimo porque cuando estamos en la pista es difícil concentrarse y hablar para comunicarnos con nuestras compañeras», reconoce la jugadora. Sin embargo, con el paso de las semanas y la ayuda del resto del equipo todo se hace más sencillo. «Las compañeras nos hacen todo más fácil, están siendo nuestra familia aquí». Una familia con la que las cuatro angoleñas sueñan con compartir éxitos.

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