La erupción realizadora

Melchor AL OTRO LADO

DEPORTES

Como aquel que pretendía celebrar el San Froilán con adelanto, el Ángel Carro tuvo un invitado inesperado que hacía mucho tiempo que no pisaba el impecable tapiz rojiblanco. Basta quejarse de algo continuamente para que de repente cambie la tendencia sin saber muy bien por qué. Pero al fin y al cabo todos pedíamos a gritos que el señor gol hiciese por fin acto de presencia para amenizar una velada futbolística celebrada bajo un rotundo sol a la extraña hora de las cuatro de la tarde. Y es que esto del futbol es tan caprichoso que tan solo 45 minutos fueron suficientes para que el marcador se moviese las mismas ocasiones que en los 450 anteriores. Un dos a dos al descanso que presagiaba claramente que el invitado especial quería dejar notar con estridencia su asistencia al evento.

Y es que además del resultado y de la hora del partido, algunas cosas extrañas más nos dejó la visita del Osasuna. No pocos se frotaban los ojos cuando Pavón era el que levantaba con alborozo los brazos después de que su impecable cabezazo terminase al fondo de las redes de la portería de Asier Riesgo. Si, efectivamente, era Lolo Pavón el autor del gol. 7 años en la categoría necesitó el central andaluz de 1.87 para marcar su primer gol en categoría profesional. Todo un hito en su carrera como para celebrarlo con algo más que alegría. Y a balón parado, faceta que últimamente repartía pocos dividendos a los hombres de Setién. Con la llegada esta temporada de David López, se le tiene que sacar más jugo a una parte del juego trascendental en este fútbol. El riojano es un lujo que se debe convertir en referente para marcar diferencias en el campo gracias al guante que tiene en su pierna derecha.

Esta serie de anomalías de sobremesa de sábado se vieron borradas de cuajo por el factor Manu. El eterno capitán nos dio una ración de lo de siempre, de rutina eterna desde los 11 metros. Con tangana para desconcentrar o no, raso o a media altura, en sábado o en domingo, se aproxima al punto de cal siempre de la misma forma: con la seguridad que transmite el que se sabe infalible. Un deja vu que nos devolvió una vez más a aquel junio de Carranza en donde comenzó todo, el peaje de entrada para que derrotar a los históricos Zaragoza, Mallorca, Osasuna o Valladolid se convierta en algo a lo que nos hemos acostumbrado con demasiada facilidad. ¿Recibirá el Betis también una ración del matagigantes?