Un jugador total para marcar época

Soberbio con las maderas y los hierros, Rory McIlroy, ganador del PGA, remite a la valentía de Seve

Rory celebra eufórico la victoria.
Rory celebra eufórico la victoria.

Ya no hay quien pare a Rory McIlroy, un jugador total, con cuatro grandes a sus 25 años tras ganar su segundo PGA. En el desenlace en Valhalla le acompañó la suerte del campeón en los hoyos 16 y 18, aunque es cierto que también la buscó con un juego valiente y alegre pese a disfrutar de ventaja en el tramo final de su último recorrido. El norirlandés reúne todas las condiciones para marcar una época. A nivel personal, me parece un golfista más espectacular, con un juego más fluido y me gusta más que Tiger. Aunque eso no quiere decir que bata las marcas de Woods.

Mentalidad

El recuerdo de Ballesteros

Comparar épocas resulta peligroso, para empezar por el material que utilizaban los golfistas antes y el actual. Aunque hay detalles de McIlroy que me recuerdan a Severiano Ballesteros. Esa agresividad y ese estilo jugando nos remiten a él, aunque quizá Seve era más errático. Alguien que tiene cuatro grandes con 25 años obligatoriamente lo pasa bien en el campo. Unos deportistas disfrutan de la presión y juegan incluso mejor, mientras que otros la sufren y nunca llegarán a ser auténticos superclase. Este chico es, sin duda, de los primeros. Cuanta más tensión, mejor.

Estrategia

No varía su plan, siempre al ataque, pero sin arriesgar más de lo que acostumbra

Aunque tiene solo 25 años, McIlroy es un deportista ya muy asentado. Fuerte mentalmente, exhibió el mismo poderío de cabeza que había mostrado en el último British Open. Él juega su vuelta según su plan preconcebido, y por eso no se alteró cuando Fowler, Mickelson y Stenson le adelantaron. Como líder, afronta la última jornada a hacer dos o tres golpes menos, consciente de que, al final, el resto es muy complicado que hagan cinco o seis bajo par en el día decisivo. Recordemos el Masters del 2011. Perdió un título que tenía encarrilado, con un juego agresivo, y le dolió pero no dejó de utilizar el driver, una táctica que a la larga le ha terminado favoreciendo.

Juego largo

Su gran virtud, superior a Woods

El juego largo es la principal virtud del norirlandés. El driver es su mejor arma, porque le pega largo y con confianza. Es en esta faceta en la que supera ampliamente a Tiger Woods, también al de su época buena. El norteamericano era un golfista errático -para su nivel- con el palo más largo de la bolsa. Aunque no se pueden comparar las maderas metálicas -que han cambiado el juego- con las antiguas, creo que Woods, por ejemplo, habría encontrado más problemas para mover los viejos palos, por sus dificultades desde el tee y con las maderas de calle. En cambio, Rory sería de los pocos jugadores actuales que habría sido igual de bueno con aquellos.

Hierros

Increíble precisión a una velocidad endiablada

McIlroy ejerce casi el mismo dominio con los hierros que con las maderas. A la velocidad endiablada a la que mueve el palo, la mayoría encuentra dificultades para calcular la distancia. Porque no es fácil repetir el mismo gesto de idéntica manera con esa violencia con hierros cortos y medios. El norirlandés lo consigue a la perfección.

Juego corto

Por debajo de Nicklaus

Agresivo y con muy buenas manos alrededor del green, McIlroy también es muy bueno en esa clase de golpes, pero no se encuentra en ese aspecto al nivel de Nicklaus, el más consistente en esa suerte, y tampoco al de Woods, que encontraba ahí su gran arma.

«Putt»

Sin la excelencia de Tiger

Ofrece McIlroy un buen rendimiento con el putter, también bajo presión. Vive de rachas en el green: cuando esté fino en esa faceta, resultará invencible, y si no ofrece esa confianza en los greenes, será más abordable. No alcanza el extraordinario nivel que ofreció Tiger en sus diez años más brillantes, con medias espectaculares y una regularidad asombrosa, ni tampoco el de Nicklaus, para mí incluso superior bajo presión, o Seve.

Fluidez

La naturalidad de Federer

El ritmo con el que juega, lo poco que retrasa las partidas, esa sensación de que va disfrutando de verdad en el campo, son otros de los atractivos de McIlroy. Recuerda la naturalidad de Federer en el tenis. Ese talante lo lleva a sus declaraciones. A Rory no le conozco aún una excusa. Convierte todo en positivo y, si no gana, felicita al resto. 

Terreno

Superior en «greenes» receptivos

El PGA se jugó con greenes receptivos tras recibir agua. En esas condiciones, McIlroy le pega tan largo que, por distancia y vuelo, le saca tres palos al resto. Y donde otros pegan un hierro 4, él elige un hierro 8. En ese terreno, será muy superior en el futuro; y abordable cuando sean más duros.

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