Hamburgo, un triatlón eléctrico

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso Lois REDACCIÓN / LA VOZ

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Gomez Noya

Gómez Noya, líder incontestable del Mundial, compite mañana en formato esprint, que no da un respiro, complica los cortes en bici y atrae a la televisión

11 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El Mundial de triatlón regresa mañana a Hamburgo. Pase lo que pase, Javi Gómez Noya saldrá líder. La prueba con más tradición de las series de la federación internacional (ITU) se disputa desde el 2012 en modalidad esprint (triathlonlive.tv, 18.18). De las siete citas previas a la final de Édmonton, tres de ellas, más que nunca, reparten las medallas por el formato corto, 750 metros a nado, 20 kilómetros sobre la bici y 5 a pie, la mitad del estándar olímpico. Con sus propias claves.

¿Por qué se disputan más pruebas cortas que antes?

Hay una cierta contradicción entre el auge del triatlón de larga distancia, la popularización del IronMan, y la presencia de tres pruebas en formato esprint en el circuito estrella de la ITU. Y se produce una segunda incongruencia, pues el calendario que reparte las plazas para los Juegos de Río 2016 se llena de pruebas en otra distancia. Pero éstas, de poco más de 50 minutos, facilitan su cobertura televisiva, tanto por su propia duración como porque no se produce ni un respiro en toda la carrera. No hay tregua ni en la bici, por ejemplo.

¿Qué condiciones premian este tipo de competiciones?

La distancia olímpica se decide en un diez mil final a pie de poco más de 29 minutos. La ganan auténticos fondistas con altas capacidades a nado y sobre la bici. La modalidad esprint premia a triatletas sin tanta resistencia, y no descarta a los aspirantes con alguna carencia en el agua, pues las diferencias que se producen en esos 750 metros son menores.

¿La natación llega a descartar aspirantes?

Los 750 metros a nado son suficientes para establecer un corte al finalizar el sector acuático. En función del tipo de triatletas que salgan juntos del agua, y de como se organicen, luego abrirán hueco con los rezagados o todos terminarán agrupándose.

¿Facilita finales más igualados?

Gómez Noya es hoy el mayor dominador en distancia olímpica, pero encuentra más rivales de peso en la modalidad esprint. Los problemas para establecer un corte entre dos grupos en el tramo de ciclismo hicieron que en la cita de este año en Londres en formato corto, por ejemplo, se llegase a un final parejo entre un grupo de seis aspirantes.

¿Quién sale beneficiado en estas condiciones?

Gómez Noya no tiene fisuras en ninguno de los tres segmentos, pero alguno de sus rivales sí. El mallorquín Mario Mola y Richard Murray, por ejemplo, suelen perder tiempo en el agua. En 1.500 metros a nado, llegan a perder 50 segundos, un margen difícil de recuperar en bici respecto a la cabeza si no disponen de verdaderos especialistas sobre las dos ruedas con los que asociarse. Sobre 750 metros, las diferencias son menores. «Mario y Richard pueden llegar a salir con 30 segundos de desventaja, que pueden recuperar más fácilmente. Pero no siempre lo consiguen», explica Carlos David Prieto, entrenador de Javier Gómez Noya.

¿Qué juego de alianzas se puede fijar en Alemania?

Entre los mejores nadadores y el habitual grupo de rezagados en el que van los otros favoritos pueden establecerse alianzas en función de los intereses comunes y la situación de carrera. En el primero suelen mandar Gómez Noya y los hermanos Jonathan y Alistair Brownlee, que reaparecen en Hamburgo. En el segundo surgen Mola, Murray, algunos neozelandeses y su gregario, el poderoso Tom Davison, dispuesto a vaciarse al frente del grupo para facilitar la caza, Pero en Alemania no competirá el triatleta de las piernas de acero, ni tampoco Declan Wilson, el secundario que se sacrifica por los australianos. «Sin ellos en competición, en principio tienen más difícil conectar desde atrás», razona el entrenador de Gómez Noya. El verdadero estado de forma de los hermanos ingleses está por calibrar, pues llevan semanas sin competir, volcados en la preparación del triatlón de los Juegos de la Commonwealth. Deberían andar finos para disputar el oro.

¿Quién tiene un final más explosivo?

Los últimos tests confirman que Gómez Noya «llega bien a Hamburgo», y el dolor de la lesión en el pie que le complicó en primavera está olvidado. El ferrolano ha ido puliendo su capacidad para esprintar, ganando a todos los mejores en los últimos metros. Sin embargo, ese final demoledor aflora con más frecuencia en distancia olímpica, tras diez kilómetros a pie, y aún algo menos sobre un último sector de cinco.