«Poca gente es consciente de lo frágiles que somos subidos a una bicicleta»
DEPORTES
Abandonó ayer el hospital y se recupera en casa del accidente de tráfico que sufrió el 21 de junio
06 jul 2014 . Actualizado a las 11:34 h.Era una de las semanas más felices de su vida. Aida Valiño Gómez (Castroverde, Lugo, 1987) se había coronado en Buitrago de Lozoya (Madrid) como campeona de España de Media Distancia. Para la triatleta, un brillante punto y seguido a una campaña en la que se había abonado al sabor del podio. Sin embargo, todo iba a cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Rodaba junto a siete compañeros por la carretera PO-552 del municipio pontevedrés de Oia. Una de sus habituales salidas para acumular kilómetros en las piernas. Y, de pronto, una furgoneta se atravesó en su camino. La siguiente imagen que recuerda Aida es tumbada en la camilla de un hospital, el Meixoeiro de Vigo. En la cara de su hermana no se disimula el rastro de la preocupación. Le cuesta respirar. Tiene, entre otras heridas, una fractura costal, y la clavícula y el codo rotos. Ayer, algo más de 15 días después, abandonó el centro hospitalario de Lugo donde fue operada el martes. Ahora empieza su recuperación.
-¿Se le han quitado las ganas de subirse a una bicicleta?
-Bueno, lo veo como algo lejano, porque no soy capaz ni de recorrer un kilómetro andando. Con hacerlo sin esfuerzo, me conformaría [esboza una ligera sonrisa]. Pero mientras estamos hablando estoy viendo el Tour y las ganas de subirme a una bici no han desaparecido. Lo que tengo es miedo... miedo a tener miedo cuando vuelva a dar pedales por la carretera... Hoy [por ayer] en el coche, cuando iba para casa, estaba muy tensa, en cada cruce les pedía que fuesen con cuidado. Me sentía insegura y eso me preocupa. No quiero vivir con esa inquietud.
-¿Falta en España conciencia social sobre los ciclistas?
-Desgraciadamente sí. Es normal que te piten cinco o seis veces antes de adelantarte y cuando encuentran el hueco para rebasarte, pasan casi rozándote con mala intención. Y hace poco, antes del accidente, una señora que ni se dio cuenta, me echó de la calzada, acabé en la cuneta. Lo triste es que poca gente es consciente de lo frágiles que somos encima de una bicicleta. Y ni siquiera tenemos, como en otros países de Europa, carriles específicos y en condiciones para poder rodar con tranquilidad.
-¿Qué recuerda del accidente?
-De ese día, solo me acuerdo de bajar en el ascensor con la bici y de ver después a mi hermana en el hospital. Dicen que no perdí el conocimiento, pero incluso tengo borrosos los días posteriores. Sé más o menos lo que pasó por lo que me fueron contando los que estaban allí.
-¿Qué ha sido lo más duro de llevar desde el momento en que entró en el hospital?
-Pues pensar que el fin de semana pasado estaba terminando un medio Ironman y que de repente tenga que depender de otras personas para levantarme de la cama; que no encuentre una posición decente en la que descansar con comodidad; el dolor, aunque para eso en el hospital tienen buenos analgésicos; y saber que la temporada se ha terminado.
-¿Y cómo consigue alegrarse cada día?
-Me motiva ver que voy mejorando poco a poco. Esta semana después de la operación estaba echa polvo y esta tarde ya me preparo para dar mi primer paseo. Con el incentivador [un aparato para ejercitar la capacidad pulmonar] también progreso. El primer día no movía ni una bolita, me parecía un mundo y ahora logro levantar las tres... De hecho, he empezado a hacer series con la maquinita.
Y también me alegra pensar en que soy una afortunada, porque sé que aquel día pude haber muerto.
aida valiño gómez campeona de españa de triatlón de media distancia