Redacción / La Voz

Tras la segunda jornada de descanso, ubicada entre la décimo quinta y la décimo sexta etapa, la edición del Tour de Francia que comienza hoy en Leeds (11.45 horas, Teledeporte; 16.00, TVE1), desemboca en un final de infarto. Cuatro etapas de auténtica locura servirán para definir la carrera. Un epílogo soñado para la mejor carrera del mundo. El escenario perfecto para que la nobleza de la Grande Boucle exhiba sus credenciales sobre el asfalto. Ya sea en el camino de Carcassonne a Bagnères-de-Luchon, con dos puertos de cuarta categoría, uno de tercera, otro de segunda y el último de categoría especial y que se corona a tan solo 15 kilómetros de la meta; o al día siguiente, con llegada a Saint-Lary, también de categoría especial, y tres tachuelas de primera de aperitivo en poco más de 120 kilómetros; o en la décimo octava etapa, que acaba en Hautacam y antes se escala el legendario Tourmalet. O en el colofón del penúltimo día, una contrarreloj individual de 54 kilómetros salteada de repechos que penalizarán a los especialistas. Ingredientes más que suficientes para que la tensión no afloje hasta otear en el horizonte los Campos Eliseos. Pero antes de esa conclusión apoteósica, desde el primer momento, el Tour encierra otros atractivos, algunas incertidumbres y también notorias decepciones.

El comienzo

Trampas entre la calma

El arranque de la ronda gala se antoja templado. Aparentemente sin excesiva trascendencia para la general. Pero dentro de la calma que se prevé, el recorrido guarda trampas que obligarán a los favoritos a estar atentos para no perder la estela de la cabeza de carrera. La segunda etapa es un buen ejemplo. La serpiente multicolor cubrirá el trayecto entre York y Sheffield y en el camino se encontrará con nueve puertos (3 de cuarta categorías, cinco de tercera y uno de segunda), lo que provocará numerosos intentos de fuga y nerviosismo en el pelotón.

Capítulo aparte merece la quinta etapa, donde los corredores se toparán con los famosos tramos de adoquín de la mítica París-Roubaix. Los favoritos le han prestado especial atención a este día y se han dedicado a reconocer el terreno. De hecho, Alberto Contador lo hizo esta misma semana y las sensaciones que le transmitió fueron positivas, pese a que esos caminos angostos e irregulares son el espacio ideal para potentes rodadores como el suizo Fabian Cancellara o el belga Tom Boonen, ganadores del Infierno del Norte.

El octavo día marca el adiós a esta tensa espera previa a la montaña. A partir de ese momento, solo las dos jornadas de descanso y alguna etapa puntual dejarán espacio para tomarse un respiro.

Los Equipos

Bajo el dominio del Sky

Una de las grandes preguntas que flotan en el aire poco antes de que eche a andar este Tour es cuál será el equipo a batir. En las últimas ediciones, la mejor vuelta por etapas del mundo se ventiló bajo el dominio del todopoderoso Sky. La preponderancia de la formación británica llegó a ser tal que hace dos años contó con los dos hombres más brillantes de la competición, Bradley Wiggings, ganador en París, y Chris Froome, el lugarteniente al que le amarraron los pedales desde el coche del director. Ahora Froome se ha deshecho de Wiggings, pero conserva una alineación de auténtico lujo con Richie Porte, Vasily Kiryenka y Mikel Nieve como escuderos. A Contador lo escoltarán Bennati, Rodgers y Nicolas Roche, que no está mal.

La lista de Favoritos

Froome y Contador, un punto más

Saber si, como todo apunta, Chris Froome y Alberto Contador se encuentran un punto por encima de los demás corredores es la otra incógnita que agita el Tour poco antes del pistoletazo de salida. Desde el director de la carrera francesa hasta la mayor parte de los ciclistas que empezarán a rodar esta mañana desde Inglaterra en dirección a París, todos señalan a estos dos nombres como los que deben enfundarse el maillot amarillo al término de las siguientes tres semanas.

Alejandro Valverde o Vizenzo Nibali, las alternativas al previsible duopolio que suena en todas las apuestas.

Las ausencias

Sin Wiggings ni Quintana

Pero casi tan importantes como los que estarán hoy en Leeds son los que no se subirán a la bicicleta. La ausencia de Bradley Wiggings en el equipo Sky ha sido una de las decepciones más comentadas. Sobre todo, si se tiene en cuenta que las tres primeras etapas discurrirán por territorio británico donde es un mito. También se notará la baja del colombiano Nairo Quintana, ganador del Giro este año. El Movistar no quiso comprometer el liderazgo de Alejandro Valverde.

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El final soñado para un Tour