«El Cidade tiene una enorme proyección de futuro y más que un club somos una familia»
30 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Tomás Llao es otro de los históricos del fútbol sala de Ferrolterra. No ha sido un entrenador brillante, ni presidente de ninguna sociedad, aunque sí una persona fundamental en clubes como O Parrulo o el Cidade de Narón, una entidad deportiva de la que actualmente es vicepresidente y director deportivo. Le han prometido mucho aunque no ha cobrado ni un euro. Asegura que el fútbol sala es y ha sido su vida y que estará en este deporte hasta que pierda la ilusión.
-¿Usted también fue de los que vio nacer el fútbol sala en Ferrol?
-En primera línea, ya que era ala-pívot en el Joyería Jaype, uno de los equipos que competía en esa liga pirata. Jugábamos en la Graña y en la Plaza de Sevilla.
-¿Cómo llega a O Parrulo?
-Un día, al salir del Racing, me llamaron Pablo Prieto y Julio Martínez para que fuera a trabajar con ellos. Era un club que quería crecer y necesitaba gente metida en el fútbol sala.
-¿Fue una etapa bonita?
-Especial, éramos un grupo de amigos, una familia, desde los padres de Julio, Pepe y Celestina, hasta Albito Pardo Corral, Fernando Tojo o Evaristo, que estaban en la directiva. Fue un proyecto ilusionante, en el que creyó el Concello de Ferrol, primero con Emilio Beceiro de edil de Deportes y después con Juan Blanco, de alcalde, y Castro Cancela de concejal de deportes. Gracias a su ayuda pudimos crecer.
-¿Y con gente de la casa?
-Eso es. Salvo el caso de Regueira, que era de Coruña, todos eran chavales de por aquí, Maneliño, Kiko, Manolo y Fran Pena, Juanjo, Santos, Edu, Mundo, Indalecio, los Cela y muchos otros. El primer extranjero que vino fue Preguiño, aunque ya en división de honor. Lo fichamos porque lo vimos en el Sport, que entonces era el periódico que más publicaba de fútbol sala. Con su llegada dimos un salto de calidad.
-¿Buenos tiempos?
-Increíbles. El ascenso a la División de Honor fue histórico, sobre todo el partido de vuelta en casa, con un pabellón de A Malata absolutamente abarrotado. El partido estuvo a punto de suspenderse, ya que había gente hasta detrás de las porterías.
-¿Usted se marchó?
-Cuando estás en la élite siempre llega gente indeseable a comer del pastel. Nadie me echó, decidí irme yo.
-¿Cuál fue el nuevo proyecto?
-Pedro, el del restaurante Aturuxo, y Pereira me llamaron para que fuera al Boandanza de Fene. Pasé allí otros dos años muy buenos. Pedro es una gran persona y extraordinariamente generosa. El dinero que puso en el fútbol sala no está en los escritos. Para colmo al final le engañaron. Fue muy triste como desapareció ese club. Pedro no se merecía ese trato.
-¿Y de ahí al Cidade de Narón?
-Indalecio y Juan Lage me llamaron para poner en marcha un club de fútbol sala en Narón. Fuimos al concello, hablamos con Guillermo Sánchez Fojo y nos dio su respaldo. No queríamos empezar de cero por lo que hablamos con Miguel Ángel Rodríguez Aneiros, que tenía la escuela del Fútbol Sala Narón y le ofrecimos formar el Cidade de Narón y la presidencia. Así nació este club.
-¿Cuáles son los objetivos?
-Llevar a Narón a la élite del fútbol sala, ese es mi sueño. Yo ya lo viví con O Parrulo y creo que se puede repetir con el Cidade de Narón. Somos un club con una gran proyección, con una poderosa escuela detrás. Se marchó Miguel Ángel aunque vino Moncho Padín, que es otra persona extraordinaria y llena de ilusión. Estando a su lado es más fácil trabajar, ya que siempre te anima y nunca se viene abajo.
-¿Les dolió la marcha de Albes?
-Claro que sí, es un gran entrenador, aunque lo entendemos ya que tiene por delante una gran oportunidad. Ficharemos a otro gran entrenador.
«La etapa de
O Parrulo fue especial y emocionante»