Final digno a un Mundial impropio de tanto talento


España se marcha a casa tras un partido digno en un Mundial impropio de su categoría y de su pasado reciente. Brasil ha supuesto un fracaso colectivo que ha puesto punto y final a una época de éxitos corales. En su día ganaron todos, con Del Bosque al frente. En Brasil perdieron todos, con su entrenador a la cabeza.

La victoria ante los australianos no debería servir para ningún análisis serio. Quizá la titularidad de Villa y su gol, que obliga a zambullirse en el ventajismo y preguntarse: ¿Por qué Diego Costa sí y Villa no? El Guaje marcó un gol colosal, demostrando hasta el último segundo por qué es el máximo goleador de la historia de la selección.

Finalmente, Del Bosque no entró al trapo de su continuidad. Ha pedido unas semanas. Prefiere que el tiempo cicatrice la herida del fracaso y afrontar el asunto con tranquilidad. Cuesta creer que decida su marcha y que renuncie a dos años de contrato a razón de más de dos millones cada uno, pero su imagen emocionado dando un abrazo a Iniesta fue para muchos un síntoma de su posible adiós. Si decide seguir deberá acometer de verdad la gran renovación. Mimbres hay porque aunque se vayan jugadores irrepetibles, España sigue teniendo magníficos futbolistas y podrá pelear por los títulos.

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