España ni se reconoce ni se explica

Todos los factores jugaron en contra de una selección que bajó de golpe de la cima a la sima


Redacción / La Voz

Vicente del Bosque es tan poco dado a las polémicas que hasta cuando se sale mínimamente de su libro de estilo parece incómodo, como sucedió cuando dijo de Maradona, durante el Mundial de Sudáfrica, que era «un poco pesadito». Ahora, tras el descalabro de Brasil, se le ve destilando dolor. ¿Por qué? Es el interrogante al que le da vueltas. Él y la afición. Seguramente no hay un porqué para explicar la caída desde la cumbre hasta el pie de la montaña, despeñándose, sin siquiera una escala en la falda para atenuar el golpe. Quizás todo se resuma a que, esta vez, todos los elementos jugaron en contra. Todo lo que podía salir mal salió peor.

¿Faltó tiempo para preparar el Mundial?

La Liga española finalizó el 16 de mayo. Y el Real Madrid y el Atlético de Madrid disputaron la final de Champions una semana más tarde en Lisboa. Del Bosque apenas tuvo tiempo para trabajar con sus jugadores. Empezó el 26 de mayo, y días después se incorporaron los blancos y los colchoneros. Holanda disputó ya un amistoso el 17 de mayo. Y el 20 comenzó una concentración de una semana en Portugal. Sampaoli inició el trabajo el 2 de mayo con 10 jugadores de equipos chilenos. La mayor parte de las selecciones que participan en el Mundial, a mediados de mayo ya estaban en faena. No obstante, en Sudáfrica los plazos fueron parecidos, pero sin la prórroga obligada por la Champions.

¿Pasó factura la exigencia física de la Liga al Atlético, el Barça y el Madrid?

La Liga no dio tregua esta temporada en el prolongado esprint que disputaron el Atlético de Madrid, el Barcelona y el Real Madrid. Los tres equipos que más jugadores aportan a la selección acabaron exhaustos. Y el indicio más preocupante del colectivo de Del Bosque ante Holanda y Chile tiene que ver con el apartado físico. España fue incapaz de cambiar su modelo o la velocidad de su fútbol. Se comportó como un equipo sedado, inusualmente previsible, sin chispa. No encontró la llave ante defensas de tres centrales y un centro del campo superpoblado.

¿Los descosidos en defensa responden a una falta de concentración?

Una de las señas de identidad de la España de Del Bosque, hasta llegar a Brasil, ha sido su fiabilidad defensiva. En los seis partidos de la Eurocopa de Polonia y Ucrania solo encajó un gol. En los ocho de la fase de clasificación para Brasil, tres. Ante Holanda, sin embargo, cayeron cinco, cuatro de ellos en el segundo tiempo. Y Chile hizo dos en la primera mitad. Y casi todos fueron producto de errores puntuales y desajustes colectivos.

¿Era previsible la baja forma de buena parte de los jugadores?

Desde que Del Bosque cogió las riendas de la selección apostó por dos anclas y un timón en el centro del campo: Busquets, Xabi Alonso y Xavi Hernández. Los tres remaron, barrieron y distribuyeron mejor que nadie en Sudáfrica. En Brasil se les vio muy lejos de su nivel óptimo. Pero lo mismo se podría decir de casi todos los jugadores. Sergio Ramos, que parecía llegar lanzado, estuvo irreconocible; Casillas, impecable en Sudáfrica, ni fue el Santo ni se le acercó; Jordi Alba, espectacular en la última Eurocopa, ni desbordó ni tapó; Azpilicueta, tres cuartos de lo mismo; Piqué naufragó frente a Holanda; David Silva ni fue espoleta ni escopeta.... Y así, uno por uno. Iniesta fue el que más intentó parecerse a Iniesta, pero sin acabar de conseguirlo. De repente, el equipo perdió la magia y la química.

¿Resultaron excesivas las apuestas por Diego Costa y Casillas?

La gran innovación de Del Bosque no cuajó. El ariete del Atlético de Madrid no encontró su sitio en el combinado rojo, y viceversa. Ni se acopló al fútbol asociativo ni fue una alternativa en los balones largos a la espalda de los centrales. Como otros compañeros, llegó con dudas en su estado físico, muy castigado en el tramo final de temporada. En el caso de Casillas, al final, la inactividad de la Liga parece haberle pasado factura. En un puesto tan específico como la portería, el ajuste fino requiere muchos minutos. Los que no tuvo durante la temporada.

¿Pesaron demasiado las fidelidades en la confección del grupo?

Tras el Mundial de Sudáfrica, Del Bosque lanzó guiños a algunos de los veteranos, especialmente a Puyol y Xavi Hernández, para que no se descolgasen del reto de Brasil. Probablemente nunca dudó de que a aquel equipo le quedaba cuerda y recorrido para al menos cuatro años. Y, de hecho, España no es una selección sobrada de años. Xavi Hernández (34) es el de más edad. Le siguen Casillas (33), Xabi Alonso y Villa (32), y Torres (30). Que el metrónomo del Barça esté a un paso de Qatar y que el Guaje se vaya a Nueva York son datos indicativos. El debate entre la fidelidad a quienes nunca han fallado y la apuesta por valores emergentes es muy difícil de librar. Y lo mismo sucede si en uno de los platos de la balanza se ponen, en lugar de futbolistas que encaran ya su recta final, otros que durante la temporada han estado lejos de un rendimiento óptimo pero cuya hoja de servicios en la selección no ofrece tacha.

¿Había alguna deuda pendiente con la fortuna?

Silva tuvo el segundo ante Holanda y Busquets marró una opción clarísima para el 1-2 ante Chile. Pudieron cambiar el sino. Pero eso ya no se sabrá nunca. Hasta la fortuna golpeó a España.

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