Agonía prorrogada en el Ourense

DEPORTES

MIGUEL VILLAR

La falta de quorum aplaza a hoy la dimisión de su consejo rector

19 jun 2014 . Actualizado a las 14:34 h.

Se mascaba en el ambiente y a la postre fue un hecho que los accionistas mayoritarios del Ourense le han dado la espalda al club de O Couto en sus momentos más delicados y ayer ni siquiera se contabilizó el quorum suficiente para una convocatoria en la que su órgano de dirección preveía dimitir en pleno.

Al igual que le había sucedido el pasado diciembre, la cúpula rectora presidida por Alejandro Estévez no se vio respaldada por los títulos de la mayoría del capital social de la entidad. En este caso, incluso de un modo más llamativo, porque en la cita extraordinaria de ayer, con un orden del día centrado en exclusiva en la dimisión de ese grupo directivo, hubiera sido suficiente contar con el 25 % de las acciones.

La contabilidad fue elocuente: 63 participaciones presentes y 7.463 representadas. O lo que es lo mismo, un insuficiente 19,65 %, que retrasa el adiós del consejo de administración de la sociedad anónima deportiva. Estévez lo valoró con cierto tono de decepción: «Esto es lo que hay, el corazón me decía que debía haber aquí quorum y personas suficientes para tomar nuestro relevo, para cenar después todos juntos y vivir un momento de alegría para el Ourense, como fue cuando llegamos nosotros hace dos años. Trabajamos duro, pero es una losa muy pesada la que tiene el club y es muy complicado hacerlo».

El presidente que hoy -a las 20.00 horas- sí podrá completar su dimisión, ya que la segunda convocatoria no marca un límite de asistencia mínima, fue incluso más directo en su alusión a los dueños del club: «Los que tienen que querer al Ourense son los accionistas, los dueños, y no lo quieren. Si no lo quieren esta sociedad desaparece y no es una sociedad al uso. Tiene una vida y una historia detrás, es un club de fútbol, no es una empresa que dirige una persona y es de ella. Es una sociedad con muchos seguidores, muchas horas de trabajo y muchas horas de voluntariado, mucho sufrimiento y también con muchas alegrías».

Del futuro, solo quedaron más interrogantes, porque si todavía queda esperar a los trámites de esta tarde, la viabilidad del club sigue siendo un muro difícil de saltar, porque a las deudas ya conocidas y al bloqueo de Hacienda, se unen ya los embargos de algunos de los acreedores, incluido el propio organismo estatal.

Soluciones complicadas

Sin certificado de estar al corriente con las instituciones, el Ourense carece de mayor liquidez que la resultante del movimiento Impulsa, que los rectores de la entidad cifraron en 8.000 euros. Ese fallido acuerdo con los acreedores principales, Hacienda y Seguridad Social, ya le ha costado al club rojillo los ingresos del convenio publicitario de la Xunta de Galicia con los equipos que militan en categorías de élite, tanto en la recién concluida campaña como en la anterior. Tampoco han podido ingresar otras ayudas aprobadas que han acelerado el crac económico de la entidad.

La quiebra técnica es casi un hecho y ya no basta con la habilidad negociadora, si no que será necesaria una inversión inmediata que solo serviría para evitar la bola de partido. Incluso a nivel social, el posible adiós a más de sesenta años de historia está haciendo muy poco ruido, engullido por el Mundial o el simple hastío de enfrentarse año a año a la misma amenaza.