Los datos del último Mundial refrescan la lucha de estilos que podrían repetirse hoy en el estreno
13 jun 2014 . Actualizado a las 19:22 h.El último España-Holanda mostró al mundo dos estilos antagónicos. La profusión de datos del fútbol moderno permite separar ahora los tópicos de las esencias. Vicente Del Bosque prolonga la idea que hizo campeona a su bella selección, el pase, la limpieza, el ataque, y Van Gaal trata de definir un equipo serio y eficaz tras una fase de clasificación brillante y el bochorno de violencia de la final de Sudáfrica 2010.
¿Una inmerecida fama de dura por la final?
Holanda salió del Soccer City derrotada y criticada. ¿Tan dura fue? Aquel día segó 28 faltas, casi una cada cuatro minutos, por las 19 de España. No fue una casualidad, nadie cometió más que el bloque de Van Marwijk en todo el Mundial, con Van Bommel, con 17, entregado a la causa.
¿Faltas o posesión para no recibir goles?
España dejó Sudáfrica 2010 como el equipo que menos faltas hacía por partido jugado. Hizo 79 y la cosieron con 137, con Iniesta como el pimpampum del Mundial, con 26 recibidas. Nadie en toda la historia defendió como el grupo de Del Bosque. Cuando se domina la posesión de la pelota como arte, parece la mejor forma para no recibir goles. España solo encajó dos en los siete partidos en Sudáfrica. Solo dos anfitrionas hicieron lo mismo, la Francia que ganó el título de 1998 y la Alemania que cayó en semifinales en el 2006. En Brasil cambiará al menos media defensa, con Azpilicueta y Alba.
¿Cómo construyen el juego los tulipanes?
No hubo selección más eficaz en el remate que Holanda en el 2010. España tiró mucho más, 121 veces en el torneo, pero metió cuatro goles menos que el equipo de Van Marwijk, que solo necesitó 93 tiros para hacer doce tantos. La selección oranje evitaba rodeos y remataba a la mínima opción. Por eso tiró 24 veces y marcó cinco goles desde fuera del área, más que ninguna otra. Esa idea potenciaba la figura de Sneijder -uno de los pichichis hace cuatro años gracias a su llegada desde la segunda línea- y ahogaba a Van Persie en una espiral de fueras de juego, hasta once, más que nadie. Ahora la Holanda de Van Gaal potencia de nuevo las condiciones del delantero del Mánchester, que metió 11 tantos en la fase de clasificación para ser ya el máximo goleador de la historia de su selección, con 42.
¿La hipnosis de España resulta efectiva?
Hasta hoy, no hay mejor manera de ser vertical que con el juego horizontal de España. Ese fútbol hipnótico, con el balón como señuelo, le ahorra pérdidas. Ninguna otra selección sobaba más el balón, con 3.929 pases completados por los 2.798 de Holanda. Ninguna otra acertaba más, con un 80% frente al 71 de la subcampeona. El mareo le permite derribar líneas y también fue en Sudáfrica la que más centros hizo, 166, por los 98 de Holanda. El equipo oranje anteponía la distancia a la precisión. Solo los pases largos emparentaron a los finalistas del Soccer City (743 enviados y 462 convertidos de España por los 737 y 375 de su rival). Aunque Van Gaal jubiló a los futbolistas por los que más pasaba la pelota en Sudáfrica, Van Bommel y Van Bronckhorst.
¿Quién sustituye a Van Bommel?
La fortaleza de Holanda pivotó en la época anterior sobre De Jong y Van Bommel. El primero mantiene toda su jerarquía en la selección. Su pareja es la principal duda del debut: el correcaminos Clasie o el más talentoso De Guzmán. Ese papel de jugador escoba, limpiando balones aquí y allí, lo hizo en España en Sudáfrica Piqué, que recuperó 76, más que ningún otro en el Mundial.
¿El pase resta profundidad?
No hubo equipo más profundo que España. Un dato lo ilustra, los tiros desde dentro del área. Nadie se acerca a sus 90 remates (Holanda se quedó en 51). En ese aspecto, entre los mejores de Sudáfrica aparecen Xavi -indiscutible-, Iniesta, Capdevila y Villa. Esa capacidad para pisar zonas adelantadas le permitió forzar 56 córners, casi el doble que el subcampeón, con 31. Llegaba de todas las maneras España, gracias a que construyó 112 ataques colectivos, más que nadie, por los 71 de Holanda. Llegó en solitario (178 incursiones, casi el doble que su rival de mañana) y en avances que terminaban con tiros desde dentro del área.