Sinceramente esta tarde veo más favorito al Barcelona. Anímicamente llegan fuertes. Dieron la Liga por perdida hace una semana y los tropiezos de sus rivales lo han reenganchado de forma inesperada y ahora la tiene a tiro de un partido y frente a su afición. El Atlético, por su parte, alcanza el choque con la sensación de que ha dejado escapar una oportunidad única para sumar un nuevo título a su palmarés, tiene la presión propia de quien se ha visto campeón. Pese a esto, no creo que la versión del equipo de Simeone varíe mucho con respecto a la que ha brillado esta temporada. En este sentido, el Atlético ha sido claro en su propuesta. Se repliega y aprieta cuando no dispone del balón y lanza rápidas transiciones, apoyándose principalmente en Diego Costa, cuando lo recupera. Pero también hay momentos en los que es capaz de hacer posesiones largas, porque en su plantilla hay jugadores con facilidad para manejar la pelota.
Además, como ha sido habitual contra el Barça, probablemente utilizará una línea de cinco en la medular, con tres hombres incrustados en el centro para evitar que el conjunto de Martino goce de espacios en esa zona de ataque en la que es peligroso. El partido de hoy marcará la Liga, pero también la final de Champions. Un golpe dejaría al Atlético tocado, un triunfo le haría despegar.