Campos que no se podían pisar

Javier Irureta

DEPORTES

16 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Se cumplen cuarenta años de aquella final de la Copa de Europa con el Atlético de Madrid y recuerdo que entonces casi nunca entrenábamos en el mismo sitio. Algunos días en la Casa de Campo, otros por las Vistillas y cuando se acercaba el día del partido un poco en nuestro campo, el que apenas podíamos pisar, el del Vicente Calderón. Hoy, sin embargo, cada equipo dispone de una ciudad deportiva en la que el césped luce incluso más verde que lo hacía cuatro décadas atrás a orillas del Manzanares. Esto nos da una idea de todo lo que, como otras facetas de la vida, ha avanzado el fútbol en España y significa la base de los enormes éxitos que está viviendo en los últimos años. Unido a este desarrollo de las instalaciones, también comenzó un intenso trabajo de cantera, donde se inició la búsqueda de jugadores con talento, capaces de competir por un puesto con los futbolistas que se importaban desde otros países. En esa labor constante se fue definiendo un perfil de deportista que es el que ahora representa a España y en el que la calidad y el toque de balón priman por encima del resto de cualidades. Así se fueron tallando los Iniesta, Xavi o Casillas. Nombres que ocupan los primeros peldaños de la clasificación de los mejores cada temporada.

A los clubes, el desembolso por los derechos de televisión les ayudó a confeccionar extraordinarias plantillas con las que brillar en el extranjero. Que Cristiano, Bale o Messi jueguen en la Liga española no es por casualidad. Por eso, el Madrid y el Barcelona figuran siempre entre los favoritos a conquistar la Champions. Asimismo, la presencia de esas súper estrellas ha supuesto otro acicate para los jugadores de la cantera, quienes deben esmerarse al máximo si quieren disponer de un hueco en el once titular.

Ya, por último, para la selección ganar en Viena a Alemania supuso una auténtica liberación. Curó estigmas del pasado y España, por fin, interiorizó lo que significa ganar.