Dos sirenas sin techo

Bea Gómez y María Vilas logran siete metales en el nacional de Palma


redacción / La Voz

Son los máximos exponentes de una época dorada para la natación gallega. Rompen marcas que hasta hace muy poco ni siquiera eran imaginables para los chicos. En cada campeonato dejan claro que allí, sobre la lámina de agua de la piscina, por ahora no han encontrado su techo. Para Bea Gómez (Pontevedra, 1994) y María Vilas (Ribeira, 1996) el nacional que se disputó en Palma este fin de semana y que concluyó ayer no fue una excepción. Siete metales entre ambas. Dos platas y dos bronces para la pontevedresa -en los 800 metros estilo libre y 200 estilos, y en los 400 estilos y 200 libre- y una plata y dos bronces en el cuello de la ribeirense -1500 libre, y 800 libre y 400 libre-.

También cayeron tres récords autonómicos que ya ostentaban ellas -los de los 100 y 200 libre a manos de Bea Gómez y el del 1.500, donde María Vilas desplomó el cronómetro en ocho segundos-. Síntoma inequívoco de que ambas continúan con hambre de hacer historia, de crecer a la estela de Mireia Belmonte, doble medallista olímpica en Londres. Tienen la élite a un paso. Ayer en el esprint definitivo de los 200 estilos, Bea Gómez avivó la cadencia hasta que forzó un último empujón de la catalana, la gran dominadora de la natación española y que, como cabía esperar, se paseó a golpe de oros por Palma de Mallorca. Allí, la pontevedresa pudo intuir que el sueño no está tan lejos.

Ahora las dos deportistas que se ejercitan a diario en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva de Pontevedra afrontan un período de recuperación antes del Campeonato de Europa de Berlín que se disputará en el mes de agosto. Durante las próximas semanas, María Vilas, sus entrenadores, Luisa Domínguez y Fernando Zarzosa, y los técnicos de la Federación Española deberán decidir si la nadadora acude a la cita alemana, donde quizás no tenga demasiadas opciones para clasificarse para las finales, o si se decanta por los Juegos Olímpicos de la Juventud. Antes del Open de Palma, de los excelentes resultados que conquistó este fin de semana, la opción preferente era la segunda. Pero, tal vez, su rendimiento haya variado la situación.

Nuevas concentraciones

Lo que es prácticamente seguro es que desde aquí hasta el final de campaña las dos hagan nuevas concentraciones en altura con el grupo que prepara el técnico francés Fred Vergnoux y que lidera Mireia Belmonte. Los beneficios de este tipo de stages de preparación en Sierra Nevada, en ocasiones con volúmenes diarios de 20.000 metros e intensidades asfixiantes, los ha puesto de manifiesto María Vilas esta temporada. «Son jornadas muy duras, que se hacen interminables, pero sé que me van a venir bien», aseguraba la ribeirense después de cerrar en el mes de enero su primera etapa en Granada.

Aquella ocasión supuso para Bea Gómez su reencuentro con este tipo de entrenamientos, que había abandonado hace algo más de dos años. No se adaptaba bien a la fatiga en ausencia de oxígeno, pero tanto ella como sus técnicos saben que serán necesarias para continuar su escalada. El objetivo último son los Juegos Olímpicos de Río. Queda todavía muy lejos, pero ellas dan pasos firmes hacia la meta.

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