El baloncestista estadounidense Tyrus McGee adoptó a la perra en la Protectora de Animales, pero «el mayor problema es que entiende mejor el español que el inglés»
21 mar 2014 . Actualizado a las 14:59 h.Tyrus McGee recaló en el Breogán en verano. Formado en la Universidad de Iowa State, afronta su temporada como rookie en Europa. Baloncestista intenso, con buena mano para el lanzamiento de tres puntos, se adaptó enseguida a la vida en Lugo y conectó de inmediato con la afición. Sueña con hacer carrera en su país natal o probar en la ACB. Y, en lo personal, desde hace semanas tiene una nueva compañera. Adoptó a Brisca en la Protectora de Animales. La perra, de cinco meses, progresa ahora en su dominio del inglés.
McGee se muestra ilusionado con Brisca. Eso sí, es consciente de que la comunicación entre amo y perra aún debe ser más fluida: «El mayor problema es que entiende mejor el español que el inglés. Ahora ya sabe lo que significa stop, pero hay que seguir trabajando». «Definitivamente, habla mejor el castellano que yo», bromea el jugador.
McGee se confiesa un amante de los animales. «Siempre me han encantado. Mi madre nos decía que encargarse de un perro implica lo mismo que cuidar a un ser humano. Es una responsabilidad», relata.
Su interés por Brisca fue inmediato: «La vi en unas fotos. Una chica se encargaba de ella y vino limpia y cuidada». Después, decidió mantener el nombre original de su mascota: «Me gustó y no quise cambiarlo. Sé que la brisca es un juego de cartas, pero no lo conozco».
Una de las incógnitas radica en el futuro de los dos, cuando McGee regrese a EE.UU.. «Mi madre y mi hermana me ayudarán. Brisca tendrá que aprender una lengua nueva, pero creo que se adaptará», señala.
Ahora, prepara su primer play off de ascenso a la ACB y disfruta de los paseos por Lugo con Brisca. Y en verano, la perra conocerá a Tommy, el periquito de la abuela de Tyrus.