Tras dos descensos en la pista, el bajo rendimiento del conjunto ourensano amenaza la salvación
05 mar 2014 . Actualizado a las 11:51 h.Como viene siendo habitual en sus anteriores experiencias en la LEB Oro, el COB se jugará en las últimas cinco jornadas su permanencia en la categoría. Los dos precedentes más cercanos terminaron en descenso. Ahora, el conjunto ourensano tiene todo en su mano para conseguir eludirlo porque depende de sí mismo, pero está obligado a superar todas las causas que provocaron la situación actual. El partido de Palencia fue, pese a la derrota, el primer síntoma positivo, pero las victorias siguen sin llegar y el margen de error ya es nulo.
Estadística
Los números suelen reflejar la realidad de un equipo tras 21 jornadas disputadas. El COB es el segundo equipo que menos puntos anota por partido, el cuarto peor en una faceta del juego clave como los tiros de dos puntos, el segundo peor en poder reboteador defensivo, el peor en asistencias y el tercero peor en valoración global.
Rachas negativas
El equipo ha tenido sendos momentos críticos en la temporada a nivel de resultados. El primero entre la jornada 6 y la 11, encadenando seis derrotas consecutivas y el actual, que abarca de la jornada 17 hasta la 21, con otras cinco de forma secuencial. Dos series que abarcan la mitad de la temporada con derrotas consecutivas.
El Pazo es una losa
Si históricamente el Pazo ha sido el salvavidas del equipo, la presente temporada es todo lo contrario. Solo se han sumado dos victorias en once partidos y el clima de desconfianza hacia el equipo ha provocado que en muchos encuentros se perdiese por la presión y con protestas generalizadas ante la sucesión de fallos. No se logró generar el clima entre equipo y afición para que el Pazo sea el fortín de otras temporadas y ahora es todo lo contrario.
Finales apretados
La temporada cobista viene marcada por el hecho de que sus partidos se deciden en finales igualados. El equipo solo ha carecido de opciones de victoria en cuatro partidos. Ganó cinco y perdió ocho en los últimos tres minutos, incluidos cinco de ellos en el último tiro. Los errores en la toma de decisiones tácticas, el desacierto en los tiros decisivos, el agarrotamiento por la dinámica negativa y la falta de fortuna en dos de ellos como Oviedo y Palencia, son las causas principales. El COB solo ganó un cara o cruz, el del Barça B en el Pazo.
Contratiempos iniciales
La configuración inicial de Gonzalo García se fue al traste con la huida del pívot N´Diaye y la no llegada de Thompson, dos jugadores claves para una estructura de equipo diferente a la actual. Durante la temporada las lesiones han marcado al equipo. Pedro Rivero comenzó con problemas de espalda y tuvo que parar en la jornada 10 y en la 11 se lesionó Morentin por espacio de mes y medio. Las últimas jornadas son las primeras en las que el equipo ha estado al completo.
Rendimiento individual
El proyecto se este año se basó en cuatro pilares básicos. Rivero y Morentin han acusado las lesiones, Huertas realizó una primera parte de liga excepcional, aguantando al equipo en anotación y defensa, para acusar después un bajón normal en cualquier temporada. Kale solo ha rendido al nivel esperado en un par de partidos. La recuperación del pívot americano debe ser clave para las cinco jornadas que restan, después de ser un lastre en muchos momentos de la temporada.
Bajón tras el descanso
Los partidos del COB casi han sido un calco durante todo el año. Salvo en Melilla, Lleida o Andorra, el equipo realizar buenos primeros tiempos y baja de forma estrepitosa tras el intermedio, incidiendo ese bajón en el último cuarto. Este hecho hace pensar en un problema físico, que durante algunos partidos fue evidente en la pista y en la cara de algunos jugadores, aunque el estado anímico es un componente que se une para explicar esta diferencia de rendimiento en las distintas fases de los encuentros.
Presión y bloqueo mental
Las altas expectativas puestas en el equipo y la sucesión de derrotas en el Pazo han ido provocando una situación de bloqueo mental en jugadores y técnico. Las derrotas en finales apretados y la concatenación de errores en los partidos, reflejan la situación anímica de la plantilla durante buena parte de la temporada, un lastre más para el trabajo de un colectivo con objetivos complicados.
Irregularidad en los partidos
Es un mal endémico desde el principio de temporada y no se ha logrado poner remedio, salvo en el último partido en Palencia. Tanto individual como colectivamente, nunca se ha conseguido que el equipo juegue con la misma intensidad, concentración y disciplina táctica durante los 40 minutos de juego. La aparición de individualismos durante fases de muchas contiendas es la clara muestra. Solo Pedro Rivero ha conseguido mantener una línea de juego acorde a lo esperado durante todo el año, a pesar de su lesión.
Lesiones de última hora
Las lesiones también aparecen en el peor momento. El último en caer es alero Edu Martínez, que en el entrenamiento del lunes sufrió un esguince de grado 2 del primer dedo de la mano derecha lo que le apartará las tres próximas semanas de las pistas. Esto unido a la rescisión de Julio González, deja al equipo sin aleros altos para los partidos de Lleida, Axarquía y Oviedo y cobra importancia la renovación de última hora de Rutkauskas, apuntando Iván García a jugar en la posición de tres. Este baja se une a la del base Álvaro Frutos el viernes ante Lleida.
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