Un regreso como un relámpago

Xosé Ramón Castro
x. r. castro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Después de un año en blanco con cuatro roturas que le llevaron a activar el protoclo de abandono del atletismo, Patricia Carballo regresa a las pistas

26 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Patricia Carballo (A Coruña, 1996) ha salido del túnel a toda velocidad. Después de un año en blanco con cuatro roturas de fibras que le llevaron a activar el protocolo de abandono del atletismo. Pero un verano en la playa lo cambió todo. Se recuperó en dos meses en casa, volvió a Madrid, cambió el plan de trabajo y medio año después dio un portazo con una plata en los 200 metros en el nacional absoluto de pista cubierta, batiendo el récord gallego, anclado durante 24 años, por partida doble (24s 36d es la nueva plusmarca), y haciendo mínima para el mundial júnior de Eugene, aunque la federación ha puesto más caro el registro y tendrá que currárselo hasta el verano.

«Necesitaba esta medalla, me ha dado muchísima confianza. Estoy con ganas de seguir adelante», reconoce la atleta del Coruña Comarca. Como si la plata y la marca de Sabadell fuesen una liberación.

Porque sus últimos dos años han sido un viacrucis, especialmente el 2013. Cuatro roturas, solo dos competiciones, y en las dos acabó lesionada. «No pude hacer nada. Fue un año complicado». Tanto, que la posibilidad del abandono se vistió de realidad: «Cuando estás intentándolo, e intentándolo, y no consigues nada, y no ves mejoría. Vas a mil médicos y a mil fisios y nada, se te pasa por la cabeza, pero al final...».

¿Cuál era el porqué de tanta rotura? «No lo sé yo ni nadie, se supone que curé mal la primera y a raíz de eso acababas recayendo siempre», responde. En el génesis del problema no puede descartarse un esguince producido en los tiempos que compaginaba fútbol y atletismo que le apartó del tartán durante un año. «Es un deporte de contacto y siempre puede afectar algo».

La solución a tantas desdichas estaba cerca. Instalada en Madrid por cuestiones laborales paternas, aprovechó el verano pasado para volver a A Coruña: «El tratamiento fue descansar de junio a septiembre, dos meses sin hacer nada de deporte, en verano y en la playa».

La apuesta fue el principio de su regeneración. El resto lo hizo el cambio de su plan de trabajo. Varió los entrenamientos, «Entrené más por arriba, con series más largas, más láctico para recuperarme bien y muchos ejercicios de isquios de prevención, sin forzar en ningún momento la pierna, y la verdad es que funcionó muy bien». En esta hoja de ruta tuvo mucho que ver José Luis Calvo, el técnico que la dirige en Madrid desde hace un año y medio. También, desde la distancia, José Carlos Tuñas, su mentor y primer entrenador en el Coruña Comarca, su club, en el que se dio a conocer cuando siendo cadete se hizo con el título absoluto de la velocidad en Galicia. Era el invierno del 2011. En aquella etapa se cansó de coleccionar títulos en categorías base.

En febrero del 2014 ha vuelto a abrir sus vitrinas, de metales y marcas. Dos semanas atrás firmó el segundo mejor registro gallego en los 60 metros bajo techo y en Sabadell confirmó su regreso. Iba con la intención de batir el récord autonómico de los 200 y lo hizo dos veces. La segunda, en una final en la que exigió al máximo a la ganadora. «Estoy muy contenta. Es increíble y todavía no me lo creo». Ha vuelto.