Iago López salió de Portosín para dedicarse profesionalmente a la vela
09 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El mar lo lleva en la sangre. Y no es para menos. Nació precisamente a escasos metros del agua. En Portosín, tierra de intrépidos y valientes marineros que todos los días se embarcan para ganar el sustento. Pero su pasión por las olas no iba precisamente en esa dirección. Iago López Marra (1990) lo tenía claro desde muy pequeño: quería navegar, pero por placer.
Poco a poco, los sueños de un pequeño chaval se iban haciendo realidad. Con el Club Náutico al lado de su casa, la curiosidad y sus ganas de manejar una pequeña embarcación le llevaron a subirse a bordo y aprender todo lo relacionado con las velas y los trucos para salir airoso de sus enfrentamientos con las olas. Con once años ya era un avezado navegante. Comenzó en los Optimist, pasó por las clases 420 y 470. Fue medrando, y también sus veleros.
Compaginaba su afición con los estudios. Y claro, no podía ser de otra manera. Remató la licenciatura de ingeniero técnico naval. Pero su ilusión era otra: vivir de lo que más le gusta, navegar.
Su sueño se hizo realidad. Iago López se dedica profesionalmente a vivir de la vela como regatista y también como responsable de mantenimiento de un gran barco, el Plis Play, de Alicante. Cuando no sale al mar es el encargado de que todo esté a punto en una embarcación que participa en las grandes regatas.
Morriña
Iago López se tuvo que trasladar a Barcelona, donde lleva varios meses. Siente morriña por su tierra, a la que regresa siempre que puede.
Poco a poco se fue forjando como un excelente regatista. Maestros buenos tuvo. Es un miembro más de la tripulación del barco del Náutico de Portosín que participa en los campeonatos del mundo de Platú 25 con José Manuel Martínez y Alfredo Mella, «meus padriños». También estuvo entrenando con Iker Martínez, uno de los mejores regatistas españoles.
Su primera gran prueba de fuego fue la travesía oceánica que hizo con Jesús Pintos entre Cádiz y Canarias y de la que tiene grandes recuerdos.
Pero su gran ilusión todavía está por llegar y por cumplir. Iago se ha metido entre ceja y ceja subirse a bordo de un barco para estar en la salida de la gran prueba, la Volvo Ocean Race, la vuelta al mundo más importante que existe a nivel competitivo y que arrancará el 4 de octubre en Alicante. Y es que, además de prestigio, en esta prueba se consigue experiencia y ayuda a «ser mellor regatista».
El sueño de un chiquillo se ha convertido en realidad pero «con moito esforzo e traballo». Vive de lo que más le gusta y hace lo que más le apetece: subirse a un barco y hacer miles de millas de un continente a otro. Es uno de los regatistas profesionales que salieron de la excelente escuela del Club Náutico Portosín, al que tanto cariño le tiene y en donde comenzó un sueño hecho realidad.