Desde Narón al golfo pérsico

Pablo Prieto triunfa en el Al Wahda, del jeque Diab Bin Zayed Al Nayan, uno de los clubes de Abu Dabi ,en los Emiratos Árabes Unidos


Ferrol / La Voz

Abu Dabi no es Libia, ni mucho menos, pero no deja de ser una misma cultura. El entrenador de fútbol sala Pablo Prieto lo sabe bien porque ha probado las dos experiencias. La primera, Libia, la más cruda, en pleno enfrentamiento civil, el preparador de Narón, que acarició en España la mayoría de los triunfos como entrenador de primeros equipos como O Parrulo Ferrol o el Azkar de Lugo, solo renunció a la dirección deportiva de la selección nacional libia cuando el conflicto bélico le obligó a salir del país. Sin embargo, la estabilidad que proporciona a un país la riqueza de un recurso natural propio, el petróleo, le permite desarrollar su carrera con plenas posibilidades y ya con cierto conocimiento del mundo árabe.

Pablo Prieto trabaja como entrenador desde hace unos meses en el Al Wahda FC, uno de los clubes estrella de la liga de fútbol de los Emiratos Árabes Unidos. Propiedad del jeque Diab Bin Zayed, uno de los hijos del Rey de este país del golfo pérsico, además de fútbol, este club puso en marcha diferentes secciones deportivas, fútbol sala, balonmano, baloncesto, artes marciales o natación. En esta nueva experiencia, Pablo Prieto no se ha ido solo, se ha llevado con él a un pontevedrés, Adrián Paz, que le ayuda en la preparación física.

El éxito acompaña al técnico naronés en esta nueva empresa al frente de la sección de fútbol sala. Entre los resultados destaca el haber logrado el subcampeonato de Copa, tras perder la final frente al Al Kahlley con un gol a falta de solo 38 segundos para el final. En la liga marchan líderes con cinco triunfos y un empate en las seis primeras jornadas de liga: «Estamos haciendo bien las cosas, aunque la competición solo acaba de empezar», señala el técnico.

Edil del Partido Popular

La buena trayectoria justifica la decisión de marcharse a los Emiratos porque, tras la experiencia de Libia, Pablo Prieto regresó a casa dispuesto a poner fin a su etapa de trotamundos. Formó parte de la lista del PP al Concello de Narón y fue elegido concejal. Sin embargo, su pasión por el fútbol sala y las posibilidades de poner en marcha nuevos proyectos en los países ricos del golfo pérsico, le animó a aceptar la oferta del Al Wahda: «Antes me sorprendía con el Ramadán o con tener que parar un entrenamiento durante media hora o más porque tienen que rezar. Hoy en día ya forma parte de la normalidad, son sus costumbres», indica.

La liga de esta modalidad en los Emiratos Árabes Unidos es relativamente reciente, de ahí que el nivel no resistiría una comparación con cualquier competición del fútbol sala europeo. De hecho, Pablo Prieto convenció a sus directivos para realizar el verano pasado una concentración en Galicia y disputar varios amistosos con un resultado bastante pobre. La mayor parte de los equipos están en las dos ciudades más importantes del país, Abu Dabi y Dubái: «Los desplazamientos los hacemos en autocar» y los jugadores, semiprofesionales, «además de jugar al fútbol sala disponen de un trabajo altamente remunerado. Por jugar reciben entre los 1.000 y los 4.000 dólares al mes, cantidades a las que hay que sumar los premios y bonos». No está nada mal, sobre todo en esta etapa de crisis en Europa», señala.

«Grandes contrastes»

Sobre la vida en el país, Pablo Prieto asegura que no sale mucho del hotel en el que reside aunque le ha sorprendido los grandes contrastes entre la población: «La mano de obra procede de Filipinas, India, Nepal o países de África. Es muy raro encontrarte a un emiratí en un comercio, en el hotel, de taxista o de camarero, casi todos desempeñan trabajos de buena calidad y bien pagados». A lo que se añade la exención de impuestos o la gratuidad de la sanidad y la educación, «es otro mundo».

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