El cambadés Manuel Pazos hizo carrera en Primera tras dársele por fallecido
02 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Algunas historias se escriben con las gestas de los grandes equipos y de las contadas estrellas que resisten el oscurecimiento devenido por el paso de las décadas. Otras acaban guardadas solo en la cabeza de los más entendidos y las aficiones de cada pueblo junto a la de sus propios protagonistas. Manuel Pazos González (Cambados, 17 de marzo de 1930) forma parte de la legión de estas últimas. Hombres que, como él, contribuyeron a forjar tardes de gloria en los 400 partidos que disputó como portero en la máxima categoría del balompié español. Un registro difícil de igualar, sobre todo cuando en su currículo aparecen hasta cinco equipos en sus 19 temporadas en Primera. Empezando por el Celta, para continuar en el Real Madrid de Di Stéfano y Gento, Hércules, Atlético de Madrid y Elche. De este último recibía Pazos el sábado su merecido homenaje, con la entrega de una placa por parte de su actual presidente, José Sepulcre, justo antes del inicio del encuentro de Liga que medía a los dos conjuntos en los que el ilicitano de adopción se repartió por igual en sus últimas 14 campañas en activo.
El tópico se hace obligado al referirse a la vida de Pazos, al que cualquier avispado productor de cine le sacaría buen provecho. Fútbol, muerte y romance se mezclan en la historia de un hombre aparentemente sencillo.
De Cambados a Pontevedra se mudó junto a su familia con 9 años. Descubierto como portero accidental en una pachanga con amigos, Pazos comenzó en el fútbol federado en el Carabela y Pasarón de Preferente, para recalar en el arranque de la década de los 50 en el Celta, que le ganó la partida al Pontevedra.
Tres campañas se pasó en Vigo. En un partido de Liga en el antiguo Metropolitano del Atlético un compañero le dio un rodillazo en la cara que le rompió el paladar y el pómulo izquierdo. «Cando me vin no espello desmaieime. Estiven 15 días inconsciente nun sanatorio. Ata La Noche, un xornal de Santiago, chegoume a dar por morto», recuerda Pazos. «Cando estiven ben o Celta dixo que me sacaran a saudar en Balaídos porque me deran por morto, e ovacionáronme».
Un intermediario lo colocó en el Real Madrid, donde fue 17 veces titular y ganó la Liga 53/54, pero una mala actuación contra el Valladolid y un supuesto romance con una actriz por él desmentido derivaron en una cesión al Hércules. Un año y al Atlético, donde ganó 2 Copas del Generalísimo, dos subcampeonatos de Liga y uno de Copa. Fue además, comenta él mismo, el portero titular en el primer partido de Copa de Europa del Atlético, con el que conquistó la Recopa de la campaña 1961/62. Cierto es que en se perdió el partido de desempate aplazado contra la Fiorentina recién fichado por el Elche, pero «o Atlético mandoume as 15.000 pesetas da prima polo título como se tivese estado igual alí». Suplente de Ramallets con La Roja en un amistoso frente a Suecia, Manuel Pazos lució titularidad con la selección B en Valencia, frente a Luxemburgo. Una leyenda silenciosa.