La intensidad defensiva y la continuidad, claves de una campaña excepcional
18 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Florentino Pérez soñaba con la excelencia en el Santiago Bernabéu y la ha encontrado en el lugar más inesperado, en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, en el baloncesto, una sección a la que nunca le ha prestado especial atención. Después de seis jornadas, el Real Madrid se ha quedado al frente de la Liga Endesa como único invicto gracias a su triunfo de ayer en la cancha del Gran Canaria (70-75) y a la sorprendente derrota del Barcelona en Bilbao. Quizá no fue su mejor partido de la temporada, le faltó la espectacularidad con la que el miércoles pasado asombró a Europa al barrer al Efes Pilsen, pero sí demostró que también sabe desenvolverse cuando se exige pragmatismo.
Pablo Laso parece haber engrasado una maquinaría perfecta: tampoco conoce la derrota en la Euroliga, ha ofrecido un baloncesto en el que la espectacularidad ofensiva no está reñida con la intensidad defensiva. En la ACB supera los 90 puntos de media, pero es la segunda mejor defensa (68,8); ningún otro equipo realiza firma tantos mates (4,4 por partido), ni asistencias (22), ni por supuesto, se acerca a una valoración estratosférica (127). O mucho se tuercen las cosas, o el Real Madrid es el principal candidato a ganar la Liga española y la Euroliga.
PABLO LASO
Una idea innegociable
En su tercera temporada en el banquillo del Madrid, Pablo Laso parece haber convencido a todos. Del escepticismo por sustituir a Ettore Messina, toda una vaca sagrada del básquet europeo, se ha pasado al convencimiento de que el estilo es innegociable: riesgo en defensa y velocidad y espectáculo en ataque. La pasada campaña ganó la Liga y tropezó en la final de la Euroliga y apuntó algunas de las virtudes que ha exhibido en los 11 partidos disputados hasta ahora entre Liga y Euroliga.
LA PLANTILLA
Una apuesta por la continuidad
¿Qué ha cambiado en la plantilla del Madrid con respecto a la pasada campaña? Pablo Laso no ha necesitado añadir algún galáctico a la nómina de jugadores con los que ya contaba. Para algunos, incluso perdió potencial con respecto a a entonces. Se fueron Carlos Suárez, Begic y Hettsheimer e incorporó al fiable y experto pívot griego Bourousis, al gigante tunecino Mejri (mejor taponador e la Liga) y al joven Carlos Díez. Permanece la idea, continúa la intensidad y todos son capaces de finalizar el juego en transición. Ha insistido en la velocidad, pero ahora su mayor agresividad defensiva provoca más inseguridad en sus rivales: recupera más balones y anticipa mejor que nadie las líneas de pase.
Trabajo colectivo
Una orquesta bien afinada
Después de seis jornadas, el reparto de minutos parece milimétricamente repartido. Ni un solo jugador supera los 22 minutos de promedio. Laso dosifica a una plantilla amplia. Nadie es indispensable, aunque todos son importantes. Mirotic es el máximo anotador (15,6) de un grupo en el que cuatro jugadores superan los diez puntos de promedio (Sergio Rodríguez, Carroll y Rudy Fernández, además de Mirotic); Mirotic es también el más valorado (19), pero otros cinco compañeros superan los diez puntos de valoración: Rudy Fernández (16,5), Sergio Rodríguez (16,4), Reyes (12,6), Bourousis (11,8) y Carroll (10,8). Es decir, por encima de todo, prima el grupo, el trabajo colectivo sobre las individualidades. El secreto del éxito.