Ricky Rubio marca el ritmo

Mejora su marca de asistencias en la sexta victoria de Minnesota

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Redacción / La Voz

En Minnesota se juega al baloncesto al ritmo que marca Ricky Rubio. Quizá el genio de El Masnou no firmó ayer su mejor actuación desde su desembarco en la NBA, en octubre del 2010, e incluso se quedó lejos del histórico triple doble (12 asistencias, 21 puntos y 13 rebotes) con el que impulsó el pasado 13 de marzo el prestigioso triunfo de Minnesota frente a San Antonio, entonces líderes de la Conferencia Oeste, pero ofreció otra magistral lección de dirección de juego, además de mejorar su récord de asistencias en la Liga norteamericana.

El Target Center de Minneapolis vive en una nube gracias a las seis victorias en nueve jornadas en lo que va de temporada y sus aficionados se frotan los ojos ante la última exhibición ofensiva de su equipo frente a los Cavaliers (124-95). Su grupo parece preparado para alcanzar por fin los play off, y al frente, un Ricky Rubio esplendoroso, generoso y pletórico en todos los aspectos del juego. El base español ya ha conseguido cuatro dobles doble y un triple doble esta campaña. Ayer salió airoso de su duelo frente a Kyrie Irving, repartió 16 asistencias -su mejor marca personal en la NBA- y anotó 16 puntos, su mejor marca de la temporada, con muy buenos porcentajes (4/6 en tiros de dos, 1/1 en triples y 5/5 en tiros libres). Rubio completó su enésimo doble doble en la NBA con otra receta defensiva al robar tres balones, lo que le convierte también en el único jugador en activo que ha acabado 30 partidos consecutivos con al menos un robo y, como regalo, encabeza el ránking de la NBA: 3,5 por partido. Las manos más rápidas del Oeste añadieron 6 rebotes a sus números de ayer.

En su tercera temporada en la NBA, la grave lesión de rodilla que sufrió en marzo del 2012 en un involuntario encontronazo con Kobe Bryant que le impidió luchar por el galardón de novato del año, está totalmente olvidada. Se perdió los Juegos Olímpicos de Londres y su reencuentro con la competición fue minuciosamente medido por su técnico, Rick Adelman. Tras un Europeo en el que Ricky demostró que el trabajo con su lanzamiento exterior comenzaba a dar sus frutos, ha arrancado la nueva campaña más fuerte y seguro de sí mismo que nunca.

Aplomo y seguridad

Su juego no ha perdido un ápice de la magia con la que acompaña sus acciones, dirige a los Timberwolves con bastante más aplomo y seguridad que el que muestra con la selección y está en el podio de los mejores pasadores de la NBA, un especialista con una enorme variedad de pases. Al fin y al cabo, y pese a que debutó en el 2010, Ricky Rubio, a sus 23 años (los cumplió el pasado 21 de octubre), tiene una larga carrera por delante, pero se comporta con el mismo descaro que exhibió cuando debutó en la ACB unos días antes de cumplir los quince años.

La exhibición de ayer frente a los Cavaliers fue espectacular. No pudo alcanzar un doble 20, con puntos y asistencias, porque descansó todo el último cuarto, como Kevin Love y Corey Brewer, los otros dos héroes del equipo. Ricky logró en solo tres cuartos batir su mejor marca de asistencias en la NBA y estuvo finísimo en la definición propia: puntos, asistencias, colaboración en el rebote, defensa, buenos porcentajes, ritmo de partido. Lo tuvo todo, al menos lo necesario para convertirse en un futuro en uno de los mejores directores de juego de la Liga norteamericana.

En los más de 27 puntos que promedia Kevin Love, recién llegado de una lesión, tiene mucho que ver la visión de juego del internacional español, el tercer mejor pasador de la NBA, con 9,7 asistencias de media por partido, una cifra que solo supera Chris Paul (12,8), la megaestrella de los Clippers de Los Ángeles, y el jugador de los Atlanta Hawks Jeff Teague (9,9).

En robos de balón, el español figura por delante de Chris Paul (2,89). Con Ricky Rubio sobre la cancha, Minnesota Timberwolves supera a sus rivales por 12,2 puntos. Anota los tiros libres y tiene un buen promedio de acierto en los pocos lanzamientos de tres que intenta. Apenas comete errores y exhibe una variedad de pases a la altura de los grandes bases de la NBA. Un director de orquesta que hace mejores a sus compañeros y un habitual de las mejores jugada de cada jornada. ¿Quién da más?

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