«Estoy deseando darle un abrazo»

jose valencia FERROL / LA VOZ

DEPORTES

José Pardo

Juan Fernández , que fue quien le trajo al Oar, asegura que Nate Davis quería quedarse a vivir en Ferrol pero su mujer quiso regresar a EE.UU

15 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Juan Fernández fue una las personas más cercanas a Nate Davis y siempre mantuvo, tanto con él como son su familia, una relación especial. Incluso pasó unas Navidades con el norteamericano, cuando se lesionó en el partido disputado frente al Cotonificio en tierras catalanas: «Fue una fea entrada por parte de un jugador del Cotonificio, era en vísperas de Navidad y tuvo que ir al hospital y allí quedó ingresado con la clavícula rota. Yo me quedé con él y pasamos la Navidad juntos», relata Juan Fernández, presidente del Oar y artífice de que Ferrolterra pudiera disfrutar del baloncesto de élite, estar presente en la creación de la ACB y como colofón disfrutar de un Mundial de Baloncesto: «No fue fácil fichar a Nate Davis -relata- yo ya lo había seguido cuando jugaba en el Askatuak, que presidía un amigo mio. Fui hasta San Sebastián y me reuní con él en una especie de convento en el que residía (Nate era muy religioso). Sin embargo, por lo que costaba, era inviable para nosotros y se fue al Valladolid».

Asegura que nunca le perdió la pista: «Recuerdo un partido que disputamos frente al Valladolid. Nate estaba en el banquillo, tenía un dedo roto. El Valladolid iba perdiendo y en el descanso le vendaron la mano para disimular que tenía un dedo enyesado. Jugó la segunda parte, nos hizo 26 puntos y ganó el partido. Fue increíble».

Explica que cuando lo fichó no fue solo por dinero: «Yo hablé con él varias veces para traerlo a Ferrol pero nunca le presioné. Sin embargo, la clave para ficharlo fue que le gusto la familiaridad del Oar y de jugadores muy cercanos como Miguel Loureiro o Manolito Aller. El dinero también era importante, aunque creo que más para su mujer que para él. Recuerdo que cuando cobraba el dinero se lo daba ya directamente a su mujer», explica.

Al final de su carrera, después de su grave lesión, Juan Fernández relata que el jugador quería quedarse a vivir en Ferrol: «Su mujer no quiso, estaba embarazada y quería regresar a Estados Unidos. Fue una desgracia, en una transfusión la infectaron de VIH cuando esta grave enfermedad todavía no se conocía. Nate la llevó a muchos médicos para tratar de salvarla pero murió, fue muy trágico».

Para Juan Fernández Nate Davis fue un jugador especial: «Al margen de ser una gran persona, Nate Davis era un auténtico espectáculo. Verlo en la pista hacía vibrar a cualquiera, yo creo que hasta los árbitros disfrutaban viéndolo jugar. Su lanzamiento exterior era increíble, lo metía absolutamente todo y cuando saltaba subía hacia el cielo como una flecha y lo más sorprendente es que notabas como se aguantaba en el aire como si fuera una pluma. Para mí es un orgullo hablar de él y ya estoy deseando verlo para darle un gran abrazo», señaló.