La costa de Corme cobija una ola gigante que compite con la del santuario luso
31 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los ojos del mundo del surf se clavaron el pasado fin de semana en Nazaré. En la localidad portuguesa, el equipo del brasileño Carlos Burle intentaba romper el récord de la ola más grande jamás surfeada. Montañas de 30 metros frente al ya legendario faro donde a poco más de una milla emerge desde las profundidades de su famoso cañón. Pero mientras todas las miradas se centraban en ese punto escogido de la costa lusa, en Galicia, en las proximidades del litoral de Corme, dos expediciones diferentes (una gallego-portuguesa y otra vasca) trataban de dominar un coloso de agua salada que poco tiene que envidiar al santuario del país vecino.
«Este temporal que acaba de pasar fue increíble, tenía períodos (frecuencia con la que el oleaje se desplaza) altísimos y la ola se puso casi impracticable. Es muy difícil calcularlo, pero había series que podrían tener de 15 a 20 metros», comenta Bruno Novoa, de la empresa JetGalicia, que se dedica a documentar y buscar este tipo de rompientes especiales. «Nos acompañaron -explica- los portugueses Ramón Laureano (piloto) y Antonio Da Silva (surfista). Son gente experta y es un privilegio poder filmar cómo trabajan. Yo estaba en el agua, en una moto y Oti Fernández, que ha empezado a colaborar con nosotros, grabó desde tierra». Pese a que la altura de las olas no es tan grande como en Nazaré, su forma más tubular la hace especialmente temible.
«Solo se pudieron surfear dos olas, una nuestro equipo y otra el vasco, y hubo varias caídas y momentos de verdadera tensión», destaca Novoa. En un instante de la sesión, Da Silva permaneció entre 30 y 40 segundos debajo del agua tras ser cazado por una de esas gigantescas masas surgidas de las entrañas del océano. Afortunadamente pudo ser rescatado.