El decano de la categoría es el centrocampista Padín (nacido en el 74), ahora enrolado en el Boiro. La pasada campaña, curiosamente, compartía vestuario en el Ordes con Juan Cabrejo (del 75).
El lateral izquierdo de Vista Alegre lleva varios veranos retirándose, y se lo toma con filosofía. A la conclusión de cada temporada le preguntan si va a colgar las botas y siempre responde lo mismo: «Para o ano que vén». Así lleva ya unos cuantos, con las prórrogas. Pero sabe que algún día tendrá que echar pie a tierra, y le da un poco de vértigo pensar en los domingos sin fútbol a pie de césped: «Son tantos anos facendo o mesmo, comendo cedo, tendo conta do que se come porque hai que coidarse, a rutina do vestiario... Falo a miúdo con ex compañeiros do Compos como Lekumberri ou Mauro, e cóntanme que o botan moito de menos. Tamén o adestrador, Nacho, que tivo que parar antes de tempo por lesión».
De momento prefiere seguir en la brecha «mentres o corpo aguante e no vexa que todos pasan por diante, sobre todo os máis novos».
Saber que la línea de meta está cerca le hace «disfrutar todavía máis do fútbol. Se non hai ilusión está claro que non pintas nada». De lo contrario es imposible aguantar ya no el ritmo de los partidos, sino el de los entrenamientos, incluidas semanas como esta en las que no hay tregua con los aguaceros, con sesiones de trabajo a las ocho y media de la tarde.
Su trayectoria refrenda que no ha perdido la ilusión, porque después de pasar por el Compos a finales de los noventa, el Eibar, el Elche, el Ceuta y el Cartagena, regresó a la Tercera División gallega con el Cerceda. Y sigue dando mucha guerra en el Ordes. Lo juega todo.