Una docena de voluntariosos remeros del Amegrove adecentan en tres semanas las instalaciones del club ahorrándole los 10.000 euros que le costaría contratar los trabajos
19 oct 2013 . Actualizado a las 14:03 h.Cuando el lunes las decenas de jóvenes remeros que componen la cantera del Amegrove C.R. se reencuentren con las instalaciones de la sociedad deportiva para participar en su primer entrenamiento de la pretemporada 2014 se toparán con una estampa bien distinta a la guardada en sus retinas. Frente a las paredes desconchadas y carcomidas por la humedad, y los remoergómetros de dudosa eficacia por la suciedad y su limitado mantenimiento, la sede del club, en el bajo de la cooperativa que le da nombre, les parecerá recién inaugurada y reequipada. Y todo, por el módico coste de unos 500 euros.
Tres largas semanas de trabajo han hecho falta para el lifting aplicado. Un lavado de cara en el más amplio sentido, que no habría sido posible sin la entrega desinteresada de una docena de remeros del propio club, con el entrenador de la trainera y directivo Diego Portela al frente. Sacando tiempo de sus vidas, cada uno en la medida de sus posibilidades, hicieron realidad una obra libre de gastos de contratista y cuadrilla que se habría elevado a algo más de 10.000 euros, calculaba ayer Portela.
Ayuda de empresas locales
Además de la mano de obra, con remeros trabajando en las instalaciones cuatro horas al día de cuatro a cinco días a la semana, el club se ahorró la mayor parte de los costes de material, gracias a la ayuda de empresas locales que cedieron parte de lo necesario o practicaron grandes descuentos en su compra.
«Xa levabamos anos facendo pequenos amaños, pero nunca algo tan grande, preparando paredes... A última obra grande no club é do ano 2.002, cando se renovaran as duchas e se ampliara o ximnasio. Entón contratárase unha empresa para a obra», recordaba ayer Portela. «Confiando en que os políticos cumprisen e tiveramos xa a nova sé foise deixando, foise deixando... ata que este verán Pablo Casas -su segundo en la trainera 2014- e mais eu dixémonos que había que facer un lavado de cara».
«Vimos que había moito choio, e chamamos os remeiros», relata el entrenador, para sumar un dato que añade su buen valor añadido a la historia. «No grupo non hai nin un só pintor, nin un albanel», casi toda gente del mar. Empezaron por la puesta a punto de la decena de viejos remoergómetros del club, a los que «non se lles fixera unha limpeza a fondo desde había ben 6 anos». Después tocó picar la pared que separa las duchas del gimnasio y reparar la tubería que llenó de humedad el recinto, procediendo a desnudar las paredes del gimnasio y aplicarles líquido antihumedad, color y alicatado, dándole una capa de pintura antideslizante al suelo. La idea era parar ahí, pero «vendo como quedaba decidimos facelo todo». Se cambiaron todos los fluorescentes del club, que le salieron gratis, y se procedió con las paredes de la sala de remoergómetros y del hangar con el mismo plan de acción empleado en la de musculación.
Lo que no se paga con dinero
El buen rollo, trabajando con la misma gente con la que se parten la espalda casi el año entero rompiendo las graníticas olas del mar, fue la recompensa de los remeros. Que se sepa, ninguno sufrió protusión alguna.
soluciones frente a la crisis del Amegrove C.r.