El difícil regreso a casa de Mou

La derrota del Chelsea ante el Basilea supuso el tercer fracaso consecutivo de los Blues

Colpisa AFP

La derrota del Chelsea ante el Basilea suizo el pasado miércoles en Londres (1-2) supuso el tercer fracaso consecutivo de los Blues y empezó a amargar el regreso de José Mourinho tras su turbulento paso por el Real Madrid. «¡Traigan a Rafa!», bromeaba el exinternacional inglés Gary Lineker en referencia al técnico español Rafa Benítez, el hombre al que sustituyó el técnico portugués. El Chelsea no gana desde el 21 de agosto, cuando firmó su segunda victoria consecutiva en la Premier al imponerse al Aston Villa (2-1). Desde entonces empató con el Manchester United en el torneo de la regularidad (0-0), y encadenó tres derrotas: con el Bayern de Múnich de su archienemigo Pep Guardiola en la Supercopa de Europa (2-2 y penaltis), con el Everton en la Premier (1-0) y con el Basilea en la Champions (1-2).

Tras la decepción del miércoles ante los suizos, el propietario del club, el multimillonario ruso Roman Abramovich, bajó a los vestuarios y Mourinho arremetió duramente contra sus jugadores. «Creo que el equipo no tiene la suficiente madurez y personalidad para afrontar los momentos difíciles del juego», dijo Mourinho, que presentó un conjunto titular con una media de 27 años y con cuatro jugadores superando los 30. «Contra el Everton jugamos asombrosamente, pero cuando marcaron podías sentir que el equipo sufría pese a dominar, y hoy [por el miércoles] fue un poco lo mismo», añadió el expreparador del Real Madrid. «Presionábamos y tratábamos de ser creativos, pero cuando llega el momento más negativo, el equipo tiembla un poco», sentenció el portugués de 50 años.

Mourinho acabó su primer período en el club inglés en septiembre del 2007, tras un empate en casa con el Rosenborg noruego. Había llegado procedente del Oporto, con el que ganó la Champions, y en sus poco más de tres años ganó dos Ligas, una Copa y una Copa de la Liga. De Inglaterra se fue a Italia, al Inter de Milán, al que aportó un triplete memorable -Liga, Copa y Champions- en el 2009-2010, además de otro Scudetto. En la temporada 2010-2011 empezó su periplo en el Real Madrid. El portugués logró una Liga y una Copa ante el mejor Barça de la historia, el de Xavi, Iniesta y Messi, pero no ganó la ansiada décima Copa de Europa y su última temporada, la 2012-2013, terminó sin títulos. El periplo madridista acabó con el entrenador enfrentado a varios jugadores, incluyendo a algunos de su guardia pretoriana, como sus compatriotas Cristiano Ronaldo y Pepe.

A su regreso al Chelsea, seis años después, proclamó: «Estoy de nuevo en casa; estoy donde quiero estar; estoy, una vez más, en un club que es más que mi club, es también mi pasión». «Han pasado apenas dos meses desde la segunda llegada de Mourinho y ya se han desvanecido todas las esperanzas fantasiosas de que el portugués agitaría su varita y corregiría todo lo que iba mal», decía esta semana el diario The Guardian.

La animadversión a Benítez

El regreso de Mourinho había sido reclamado por los aficionados, motivados por la animadversión que sentían por Rafa Benítez, a quien no perdonaron sus años en el Liverpool. No obstante, decisiones como la de sentar al centrocampista español Juan Mata o rescatar del ostracismo de la liga rusa al delantero centro camerunés Samuel Eto?o -y ponerlo inmediatamente en el equipo titular- pueden empezar a pasar factura al portugués. «Mata pertenece al campo, no al banquillo», rezaba una pancarta en Stamford Bridge. Por su parte, Eto?o ha jugado dos partidos desde que llegó del Anzhi y no ha marcado ningún gol. Ante el Basilea no disparó ninguna vez entre los tres palos. «Cuando te has pasado tres años en un sitio que no te motiva (...) pierdes el hambre», explicó Mou.

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