Portela aprieta en Duisburgo

antón bruquetas REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

En la imagen, la gallega Teresa Portela, ayer poco después de concluir su semifinal en Duisburgo.
En la imagen, la gallega Teresa Portela, ayer poco después de concluir su semifinal en Duisburgo.

La palista de Cangas pasa a la final del Mundial con el mejor tiempo de su serie

01 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Nunca suele fallar en las grandes citas y el Mundial de Duisburgo no parece que vaya a ser una excepción. Teresa Portela (Cangas, 1982) dispone hoy de una nueva oportunidad para seguir agrandando su leyenda, de continuar coleccionando títulos del máximo nivel. Es una de las deportistas españolas más laureadas de todos los tiempos y una competidora insaciable. Ha reconocido en multitud de ocasiones que mientras tenga fuerzas quiere seguir probándose frente a sus rivales y contra sí misma. Cuando ya no se vea capacitada para aguantar el esfuerzo, lo dejará. Pero ese horizonte semeja todavía muy lejano. Ni la decepción de Londres ni el paso del tiempo, la han desanimado y después de ser subcampeona de Europa en Portugal, esta mañana (11.50 horas) tratará de ascender a la cima del K1 200. Buscará bañarse de nuevo en metal.

En la jornada de ayer, durante las semifinales, le tocaba presentar su candidatura y lo hizo de la mejor manera posible. Apretó y dominó su serie con un tiempo de 40,528 segundos. Acabó por delante de la kazaja Inna Klinova y de la eslovaca Martina Kohlova, que firmaron un 40,617 y un 40,717, respectivamente. Además, el cronómetro de la española fue el cuarto mejor de las tres semifinales. La más rápida en deslizarse sobre la pista de Duisburgo fue la neozelandesa Lisa Carrington, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres, que recorrió los 200 metros en 40,040. Con este registro se perfila de nuevo como la aspirante más firme al oro. Pero en una prueba tan explosiva y corta, todo puede pasar.

Teresa Portela lo sabe muy bien. Le sucedió en Londres hace poco más de un año. Un pequeño error en la salida la alejó del podio olímpico, el único que le falta por pisar en su extraordinaria trayectoria deportiva. En aquella ocasión concluyó en la cuarta posición. Quizás en Duisburgo acaricie hoy el premio que suture para siempre aquella herida.