El pelotón se despide de Pontevedra

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

DEPORTES

FÁTIMA SANTIAGO

El paso de la ronda por las Rías Baixas fue un lujo para los organizadores y para los espectadores

28 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Pontevedra lo tiene todo. Costa. Montaña. Playas. Gastronomía... Por ese motivo, enseñó sus entrañas a las cámaras de televisión de cerca de doscientos países durante las cuatro etapas de la Vuelta que tocaron la provincia. Fueron las cuatro primeras jornadas de una ronda que ya hizo historia. Destapó su olor a mar el día del pistoletazo desalida desde la famosa batea de Vilanova en la ría de Arousa.

Esta vez la salida neutralizada fue a bordo de las embarcaciones cuyos patrones le ordenaban a la élite mundial del ciclismo dónde sentarse y dónde colocar sus bicicletas.

A 27 kilómetros de distancia les esperaban miles de turistas y vecinos ya en la ría de Pontevedra, a pie de La Madama de Silgar. Aquello fue un hervidero. Bañistas envueltos en sus toallas salpicados por la salitre, no perdían ni un instante. Era un simple aperitivo. Al día siguiente, la ciudad de Pontevedra se volcó con el pelotón. El entorno de la plaza de España estaba hasta la bandera. Desde allí partían los mejores corredores del planeta rumbo a la cima de la Serra da Groba, en Baiona.

Los habitantes del municipio capitalino disfrutaron del pelotón que rodó por todo el casco urbano lerezano antes de enfilar la carretera rumbo a Arcade, Redondela y Vigo. Atrás quedó la estampa multicolor, con los ciclistas cruzando el río Lérez sobre el puente de As Correntes.

Del Lérez a Lobeira

El público quería más. Y al día siguiente, Pontevedra se echó nuevamente a la calles para empujar al pelotón hacia el mirador de Lobeira. Esta vez dejaron atrás el río Lérez atravesando el puente de A Barca. El pelotón descubrió entonces la costa de Poio, repitió en Sanxenxo y besó el paraíso desde la cruz de Lobeira.

Ayer, el pelotón abandonó la provincia. Lo hizo cara al fin del mundo (Fisterra) desde el denominado kilómetro cero de Galicia, Lalín. Antes de adentrarse en la provincia coruñesa, el pelotón deleitó al público de Lalín, Prado, Silleda, Bandeira, Portela (Cuntis) y A Estrada. Hoy, la magia sobre dos ruedas deja tirada a Galicia. Pero el mundo ya sabe lo qué es Pontevedra.