Un símbolo de normalidad

DEPORTES

Es una delicia leer y escuchar al obradoirismo debatiendo sobre la nueva imagen del club. Al margen del logo en sí, se trata de un signo inequívoco de que los capítulos relevantes, el deportivo y el económico, están suficientemente atados por primera vez en 25 años. Aprender a ser normales, a vivir con los problemas propios de cualquier otra entidad, es el siguiente reto de esta singular institución, y eso incluye consolidar una estructura organizativa y una estética acorde a los tiempos. Nadie entendería que este año los jugadores saltaran a la cancha con la chaquetilla de chándal del Obradoiro que luce para las ocasiones especiales Tonecho Lorenzo, una prenda rabiosamente setentera -como el viejo escudo- que adquiere un profundo simbolismo al recuperarla décadas más tarde. La antigua imagen ni se regala ni se relega, solo se guarda. Así es como gana valor.