Una salida que define Galicia

Pablo Penedo Vázquez
pablo penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

DEPORTES

El traslado en barco y el arranque desde la batea fueron perfectos

25 ago 2013 . Actualizado a las 13:46 h.

A pedir de boca. La salida de personalidad más marcada en las 68 ediciones de La Vuelta a España cumplió ayer con las expectativas que, dicen por ahí, trae la mayoría de la gente que visita Galicia por gusto, no por obligación. Deleitar el paladar. Dentro y fuera del pelotón, mirando al frente de la batea envuelta en cristal, o siguiendo el breve paseo de los 22 equipos desde una de las rampas de la lonja de Vilanova hasta su desembarco en el vivero trasplantado al borde de su hábitat natural, a los pies del puerto. Los miles de personas que presenciaron la histórica estampa supieron de lo que es capaz un pueblo, el gallego, cuando dispone de los medios y una buena razón.

Primero la idea, y después su ejecución. Todo feito na casa para demostrar a los incrédulos y temerosos, que los hubo, que en Galicia se puede montar un gran circo tan espectacular como el de la Fórmula 1. Con circuito marítimo-urbano como el de Montecarlo, y un paisaje regalado con la imagen de los barcos de pesca, los catamaranes y alguna que otra nave de época a pie de pista desbordando pasión. La de la gente de a pie de esta tierra que los miembros del gran pelotón, los de la cabeza de la serpiente multicolor y los que la acompañan en los buses y coches de los equipos y la organización, no se cansan de alabar. Por su hospitalidad y, sobre todo, por su extraordinario calor.

Mientras a bordo de los Alerta V o Gran Cormorán servían refrigerios para acompañar la vista, a las 18.30 partía el primer barco con los integrantes del Team Netap-Endura abriendo la comitiva marítima por entregas. Cual desembarco militar, los ciclistas iban sentados frente a frente entre sí con sus bicicletas a modo de fusiles entre las piernas. La azafata de La Vuelta en proa lanzando pétalos de rosa al mar endulzaba la travesía de caras serias, más por la tensión del arranque de una gran vuelta que por los nervios de no sentir el suelo bajo los pies. No hubo sustos ni mareos. Con la primera salida programada a las 18.48, el Orica y el Argos-Shimano, los dos siguienes equipos en partir, estaban alineados ya para iniciar un circuito cerrado que se probó pefectamente sincronizado. La alta tecnología gallega. El país del millón de vacas. Desde ayer, también el de las 3.000 bateas.