Marque, el diamante que brilla a la luz

El gallego, ganador de la 75ª. Volta a Portugal, logra la recompensa merecida a una carrera en la sombra

Marque, en el centro, ayer en el tradicional brindis de la última etapa con sus escoltas en el podio, Veloso-derecha- y Rui Sousa.
Marque, en el centro, ayer en el tradicional brindis de la última etapa con sus escoltas en el podio, Veloso-derecha- y Rui Sousa.

vilagarcía / la voz

«Con Marque non fixemos nada. Marque fíxose a si mesmo». El gerente de la Federación Gallega de Ciclismo, Ricardo Terceiro, es también posiblemente la persona que mejor conoce al Alejandro Marque corredor, que ayer disfrutaba de su merecido baño de gloria en la línea de meta de Viseu como ganador de la 75ª. edición de la Volta a Portugal. La Grandíssima. Y ayer, nada menos, había por primera vez en la tarima del podio dos gallegos. El propio Marque y el vilagarciano Gustavo César Veloso, amigo, compañero y también el llamado de partida a ser su jefe de filas en el OFM-Quinta da Lixa hasta la exhibición del estradense en la contrarreloj del sábado.

Que Ricardo Terceiro conozca a Marque como lo conoce no le viene de su cargo en la Federación, si no de haber sido la persona que en el 2000, cuando Álex peinaba ya 19 años, lo introdujo en el mundo del ciclismo de competición en las filas del C.C. Estradense. Trece años en los que el vencedor de la Grandíssima ha crecido y madurado bajo el encorsetamiento de un extraordinario gregario que, cual diamante apagado por la tierra en la que va tomando forma, consigue al fin mostrar su brillo natural en cuanto se lo saca a la luz.

Delantero centro del Callobre en su Estrada natal. A eso dedicó su adolescencia Álex Marque mientras muchas de las futuras figuras del ciclismo mundial llegaban a la mayoría de edad destacando nacional o internacionalmente tras años de formación. Ricardo Dios, compañero de peña ciclista con la que el padre de Álex salía a correr los fines de semana, estuvo por el medio cuando el hijo del dueño de una tienda de bicis se interesó al fin por ellas más allá de darse alguna vuelta esporádica.

Penúltimo en su primera carrera como ciclodeportista, una modalidad para séniores y ciclistas sin tiempo para entrenar en plan profesional, acabó su primer año subido a la cabra como campeón gallego. Y fue entonces cuando la fortuna, muchas veces ingrata después con Marque, puso en el camino del C.C. Estradense a cinco corredores del C.C. Cambados, el club en el que nació al ciclismo Veloso, que pedían se les hiciesen licencia Elite y Sub 23 al desaparecer la plantilla arousana. La escuadra de Marque se adentró entonces en la única categoría en la que no competía, sumando a los estradenses Agustín Gómez, José Ameijeiras y Álex Marque.

Definido desde el primer día

Estrenó Álex su primer año Elite y Sub 23 retirándose reventado en la Clásica de Pascua a los 110 kilómetros. En el pelotón, Alejandro Valverde, y no ganó. A partir de ahí, una temporada de rodaje, con rotura de clavícula incluída, que dio paso a dos años en los que el estradense se confirmaba como un ganador -se llevó dos generales del Circuito Diputación de Pontevedra, suma de seis pruebas-, buen esprinter, mejor rodador y contrarrelojista. Su punto débil, su voluntad, que lo hundía cuando algún rival se le marchaba por delante tan solo una decena de segundos.

Pecado de juventud perdonado en Portugal. Allí, en el 2004, dio el salto al profesionalismo. Y allí ha hecho toda su carrera en hasta media docena de equipos. Ha ayudado al también gallego David Blanco, el mito de la Grandíssima, a sumar tres de sus cinco generales. Y en las carreteras lusas acumuló la experiencia y la veteranía que han hecho de él el ganador que es hoy. Una condición que debió lucir ya en 2011, cuando una caída en la antepenúltima etapa de la Volta lo privó de llegar a la crono como gran favorito al jersey amarillo final.

Fue el golpe más duro de su carrera. Hasta el punto de pensar en la retirada. Su familia y sus buenos amigos, que los tiene y muchos, lo convencieron para seguir un año más. El 2012. El que Marque acabó pensando que nunca podría superar tras ganar la crono de la Volta a Portugal, el bronce del Nacional de Contrarreloj y una etapa de la Vuelta a Asturias, en la vistió de líder. Pino no supo o no quiso ver sus aptitudes para el Xacobeo. Terceiro aconseja a cualquier grande que no deje escapar a una pieza que «non desentonaría nun Tour».

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