Venía de hacer un buen año en el Conquense. Yo ya había estado en Galicia, en Ferrol, y me gusta la manera de vivir de allí. Y de sobra conocía la forma de jugar de Quique. Llegué con mucha ilusión, pero sabría que iba a ser difícil jugar, porque habían renovado los centrales. Venía mal acostumbrado, porque había jugado siempre. Luego, poco a poco, conoces el otro lado de la moneda. Ese estilo de juego, solo había jugado en el Racing B. Al principio me costó más. Debuté titular contra el Castilla, coincidió con el nacimiento de Claudia: ella nació un martes y yo debuté en Valdebebas un domingo. Al final tuve bastante continuidad, con la lesión de Víctor. Luego tuve la desgracia de la expulsión, en San Sebastián de los Reyes, injusta. Ya con el equipo, tuvimos un inicio espectacular. Y eso nos dio muchísimo control para toda la temporada. Y llegamos a la fase, la primera vez que vivía una. ¡Eliminamos a tres cocos! Por una desgracia de Fran tuve que salir ante el Atlético Baleares. El 3-1 ante ellos fue quizás uno de los mejores partidos del año. En la vuelta, demostramos que sabíamos jugar a otro tipo de fútbol. Luego tocó el Cádiz, y me gustó. ¡Podríamos ascender en el Carranza! En la ida, en casa llovió muchísimo y nos adaptamos mejor. En la vuelta... Hicimos quizás el peor partido. A los ocho minutos el 1-0. No estábamos frescos de mente. Cuando Claudio marcó tras el jugadón de Isma, creíamos que estaba hecho. Y luego apareció San Miguel. Pero nos hacen el 2-1 a los 45 segundos del descanso. El estadio pasó del silencio sepulcral, a no poder oírnos entre nosotros. Con el 3-1. Miguel nos decía a los centrales, «¡Tirar para arriba!». Y Llegamos a los penaltis, con la confianza de nuestros lanzadores. Miguel hizo una grandísima tanda. Pero cuando fallaron el último, y el nuestro lo tiraba Manu, respiramos, tenía confianza en que no iba a haber problema. Fue el éxtasis, y la suerte de vivirlo en el campo. No sabría describirlo. Pasar a la historia, con aquellos 300 que viajaron con nosotros. No lo olvidaré, son sensaciones que no se repiten. Y luego llegar a Lugo, con el recibimiento, el autobús descapotable. Es el momento más importante de mi carrera deportiva, aquel día en el Carranza. Luego ya palpaba que no continuaría, pero Lugo siempre estará conmigo.