Este nuevo éxito del equipo liderado por Támara Echegoyen encierra una fórmula de trabajo que la patrona pontevedresa resumía tras ganar el oro en Londres: «Cuando empezamos con el proyecto olímpico sabíamos que teníamos desventaja con respecto a otros barcos ya consolidados. Habíamos nacido con tan solo tres años para hacer realidad un sueño. Pero nuestra estrategia fue muy simple, entrenar más que nadie». «Si -destacaba- necesitábamos nueve horas de agua, pues hacíamos diez y al final todos estos sacrificios han dado sus resultados». Ella llevaba grabada a fuego la máxima de que pocas cosas en la vida suceden por casualidad.
Quien fue su preparador en sus inicios en el Match Race y en la recta final para la cita que les haría trascender del mundo de la vela, el vigués Antonio Otero definía con claridad las mejores virtudes de ese grupo guiado por Echegoyen. «Tienen un espíritu de superación que pocas veces me he encontrado como entrenador», señalaba el técnico, quien añadía: «Siempre con ganas de aprender y mejorar y eso es quizás lo más importante, además del talento, que puede tener un regatista».
Ni las maratonianas sesiones sobre el barco, ni las dietas y horas en el gimnasio para ganar los kilos que les faltaban para ser expeditivas cuando arreciaba el viento, les desanimaron para seguir luchando. Hay una cosa que pocas veces borraron de su cara y es la sonrisa con la que se levantaban todas las mañanas para ir a hacer lo que más les gusta: navegar.
Solo ahora la salida del Match Race del programa olímpico ha separado a una sociedad que no ha cesado de dar réditos a la vela española. Cada una ha emprendido nuevas experiencias en clases diferentes. Echegoyen ha apostado por la 49er, mientras que Sofía Toro y la asturiana Ángela Pumariega se han decantado por la 470.
Pero el Match Race sigue formando parte de su calendario y de vez en cuando se reúnen para demostrar que no se les ha olvidado competir juntas. A su máximo nivel, no tienen rival. «Cometimos varios errores en las últimas mangas y con Támara no te puedes permitir estos lujos», destaca la medalla de plata en Busan, Camilla Ulrikkeholm.