Los ferrolanos vuelven a asomar la cabeza en el fútbol nacional
03 jun 2013 . Actualizado a las 12:15 h.El Racing retorna al fútbol nacional tras convertirse en una auténtica apisonadora en Tercera División. Los ferrolanos, con un fútbol propio de otra categoría, acabaron la liga batiendo un sinfín de récords y sumando 97 puntos, cifras que tan solo están al alcance de dos clubes galácticos como el Barcelona de Messi o el Real Madrid de José Mourinho, Cristiano Ronaldo y compañía. Tras pasearse en la Liga, el Racing no pudo noquear a un correoso Laudio, campeón del grupo vasco, en el play off de ascenso, aunque le ganó a los puntos en dos partidos muy sufridos, 1-1 fuera y 1-0 en casa. El juego del equipo ilusionó a Ferrol y más de siete mil personas se congregaron el pasado sábado en A Malata para vibrar con su equipo, una cifra insólita en Tercera División. Fue un momento dulce para una ciudad maltrataba y aquejada de muchos males por la crisis del sector naval. El presidente del club, Isidro Silveira, incluso comentó al final del choque: «Cambiaría el ascenso por un barco en la grada de Navantia».
El equipo
Una plantilla corta, pero muy equilibrada
El Racing llegó a 97 puntos con una plantilla formada únicamente por 17 jugadores. Acertó tanto que solo hizo dos cambios con respecto al bloque que fichó en verano, y ambos forzados, por las bajas por lesión de los defensas Ángel Luis y Diego Dopico. El éxito estuvo en una perfecta combinación entre la fuerza y la calidad. La polivalencia de varios jugadores también evitó la necesidad de tener a dos jugadores por puesto.
Alternativas
Juego de toque o en largo en un equipo difícil de frenar
Para muchos de los entrenadores de Tercera no fue fácil encontrar la forma de frenar a los ferrolanos, que tanto la tocan en corto como la desplazan en largo con Manu Barreiro (1,92 metros) como referencia arriba. La presión arriba para intentar que el Racing sacara la pelota jugada fue la elección de muchos de los rivales, aunque con escaso éxito.
Dos «killers»
Cuarenta y dos goles entre los dos delanteros del equipo
Manu Barreiro y Jorge Rodríguez, el punto y la i, uno espigado y alto y otro más menudo y correoso, sumaron esta temporada entre ambos 42 goles, más de los que consiguieron anotar en toda la temporada casi la mitad de los equipos de Tercera. Son dos puntas que se complementan, ya que su forma de jugar es radicalmente diferente. El primero, santiagués, , cae a bandas y juega de espaldas a la portería, mientras que el segundo, cántabro, destaca como rematador de área.
El técnico
Aira acertó en el planteamiento de equipo y manejó el vestuario
José Manuel Aira tomó las riendas del equipo en la temporada anterior, tras la destitución de Antonio López, Stili. Pese a la mala clasificación final -el Racing acabó octavo-, Silveira le ofreció una segunda oportunidad que no desaprovechó. Defensor del fútbol combinativo, esa idea se vio reflejada en el campo, y el equipo ofreció momentos de una gran brillantez. Curtido en el Dépor, Lugo, Poli Ejido y Sporting, entre otros, el berciano convirtió el vestuario en una balsa de aceite.
Compromiso
Un equipo sin ídolos ni estrellas
La generosidad en el esfuerzo y con los demás ha sido otra de las claves del Racing, equipo en el que todo el mundo entendió que la mejor defensa empieza por el delantero centro, y de ahí que además de anotar un gran número de goles, en concreto 100, el equipo destacase por su fiabilidad en defensa, con jugadores curtidos en Segunda B y Tercera como Antonio López y emergentes como el lateral ourensano Fernando Pumar.
Sudor y talento
Un centro del campo equilibrado
El Racing fichó mucho en Segunda B, y el resultado fue un equipo fuera de lugar en Tercera. En la zona de creación destacaron la fuerza de Iván Forte, la madurez adquirida por Dani Rodríguez y el talento de Iago Iglesias.
La condición física
Fran Beade, un experto al timón
Fran Beade, segundo de Aira y preparador físico, mostró su maestría al tener a la plantilla en un punto alto de exigencia física toda la temporada. Su buen hacer también contribuyó a una temporada sin grandes sobresaltos en la cuestión de lesiones.