El técnico gallego Ángel Vales trabaja como analista externo para Del Bosque desde antes del Mundial 2010
23 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En el duelo entre España y Bélgica en Riazor (septiembre del 2009), la fiabilidad de la futura campeona del Mundo no fue lo único puesto a prueba. El encuentro con el que la selección encarriló su presencia en Sudáfrica (5-0) sirvió también como test para Ángel Vales (A Coruña, 1967). El técnico debutó aquel día como colaborador de Vicente Del Bosque en un ensayo que cristalizaría, a las puertas de la cita planetaria, en contrato de analista externo del combinado nacional. El acuerdo se selló en un encuentro en Madrid con Javier Miñano (preparador físico del equipo), Fernando Hierro (entonces, director deportivo) y el propio seleccionador.
Un pacto que puso la guinda a la carrera de Vales en clubes de España, Portugal e Inglaterra (en el Liverpool de Benítez) y que fue renovado hasta después del Mundial de Brasil hace menos de un mes. Casi coincidiendo con el premio Pazo de Prata, otorgado por la facultad de INEF -en la que ejerce como docente- en reconocimiento a tan impresionante trayectoria.
-¿Qué trabajo hace un analista externo para Del Bosque?
-En el departamento de análisis de la selección hay dos campos. Uno orientado al análisis del rival, del que actualmente se encarga Antolín Gonzalo. El otro, orientado a analizar al propio equipo, y esa es mi parte.
-¿Es un proceso complejo?
-Después de los partidos, más o menos unas seis o siete horas después, yo les remito un informe. Cada encuentro lo veo tres veces. La primera, un visionado en tiempo real para el análisis cualitativo. La segunda, para el apartado estadístico; y la tercera, para la edición de vídeos. Al final elaboro informes detallados de unas cuarenta páginas.
-¿Y es fácil encontrar errores en un equipo que lo ha ganado todo?
-No. El mío es un trabajo bonito, pero también difícil. Analizas siempre al mismo equipo y además es un conjunto con pocos defectos. Es como describir a una top model o una obra de Miguel Ángel. Apenas hay fallos. Pero los grandes entrenadores son conscientes de que los pequeños detalles marcan las diferencias.
-¿Por qué analista externo?
-Para evitar que me vea influenciado por lo que el técnico dice en los entrenamientos. Del Bosque no quiere que yo esté contaminado al elaborar el informe. Durante el proceso de análisis me aíslo y tampoco veo crónicas de los medios. Ni siquiera las ruedas de prensa.
-Usted ya tiene experiencia. Hizo lo mismo para Benítez.
-Esto es distinto, porque son mentalidades distintas. A Benítez le gustaba más el análisis estadístico, cuantitativo, y a Del Bosque el cualitativo. Menos números y más impresiones. Como dicen los portugueses «al entrenador hay que darle la chuleta sin hueso y sin grasa»; conclusiones. Aunque Del Bosque necesita poco asesoramiento. Si insiste en tener todos los datos es porque es muy perfeccionista. El que haya querido crear este departamento de análisis es síntoma de modernidad.
-Ahora todos quieren uno.
-Es cierto. Todos los grandes están incorporando su departamento de análisis. Es imparable. Al igual que en su momento incorporaron la figura del preparador físico o del entrenador de porteros, por ejemplo. Ya no se entrena a un jugador para jugar al fútbol. Se le entrena para jugar un partido concreto ante un rival concreto y de una forma determinada.