Las emociones devoraron la semifinal

José Ramón

DEPORTES

Me pareció justo que el Borussia pasase a la final, porque en Alemania había completado un muy buen partido y fue muy superior. Es verdad que anoche el Madrid lo doblegó y estuvo a punto de eliminarlo, pero no se mostró tan por encima de su rival como había sucedido en la ida. El Borussia también gozó de posibilidades de zanjar el encuentro mucho antes. Fue un gran partido para el aficionado por las sensaciones que arrastró y la emoción hasta el final, pero para mí el Borussia mereció el pase.

El Madrid empezó muy bien, con una velocidad de juego increíble y muchos pases medio-largos a las espaldas del rival. Así, tuvo tres o cuatro ocasiones de gol de las que no suele fallar. Yo no creía mucho en la remontada, pero cuando lo veo salir de esa manera, está claro que apostaba por él. No tuvo suerte y a partir de ahí se vino un poco abajo, simplemente porque empezó muy fuerte físicamente. El Borussia dominó a partir de entonces y en la segunda parte hasta pudo matar la eliminatoria, pero desaprovechó ocasiones muy claras.

En este tramo del partido, cuando el Madrid sufría más, le faltó Cristiano Ronaldo. Esperaba más protagonismo por su parte, que llevara más el peso del partido, pero supongo que no pudo debido a sus problemas físicos. No se vieron esas llegadas que suele tener habitualmente y su equipo lo echó mucho en falta.

Pero el aspecto más curioso del partido llegó al final. El Madrid marcó y es increíble lo que provoca un gol en la mente de un jugador. Gracias a su empuje, a esta alegría, acumula nuevas ocasiones, tiros, otro gol... Lo que no hizo en casi 180 minutos estuvo a punto de hacerlo al final. Yo que he sido profesional no sé muy bien cómo explicar lo que pasa por la cabeza en esos momentos. El futbolista se motiva de una manera increíble, encuentra fuerzas y ganas donde antes no quedaban y se lo cree. El Borussia veía todo perdido y en la situación contraria que había disfrutado contra el Málaga.

Esto es lo más bonito de un partido: las alternativas y seguir con vida hasta el final. Anoche los dos equipos tuvieron muchas posibilidades de sacar sus expectativas adelante, pero ninguno supo jugar como realmente saben debido a las emociones. Fue un semifinal que se jugó más con el corazón que con la cabeza. En contraposición con el Madrid, al Barça yo no lo veo así hoy. Creo que buscará más futbol control, más el toque corto, pero el Madrid y el Borussia me parecieron devorados por las emociones.