Galicia es tierra de maratonianos, esta es nuestra prueba. ¡Vivamos como galegos! dice un conocido anuncio, y se puede extrapolar al mundo del atletismo. El gallego es un pueblo de currantes, de trabajadores y de sufridores y luchadores, y el maratón es eso. Ser maratoniano significa trabajar muchos días, sufrir otros tantos y acumular muchos kilómetros.
Las cuatro son por encima de todo unas currantes. Vanessa tuvo que marcharse, lo mismo que le sucedió a Alessandra, que lleva toda una vida trabajando después de salir de Lugo, la tierra de María Abel, una de las precursoras. Casi todas ellas salen del cros, en donde Galicia ha tenido de siempre muchísima tradición. Y de las carreras populares, el primer eslabón de una cadena que finaliza en la mítica distancia.
Las cuatro pueden considerarse una avanzadilla para el futuro del maratón masculino, porque en su día ya estuvo Alejandro Gómez y Elías Domínguez; ahora me ha tocado a mí, y en un futuro inmediato veremos a Lolo Penas dar el salto, seguro que el próximo año, y más pronto que tarde también lo terminará haciendo Alejandro Fernández.
Sinceramente yo creo que el maratón es la prueba de Galicia. La diferencia es que antes las mujeres se quedaban en distancias más cortas y ahora han decidido dar el salto. Es una prueba que se adapta a nuestra condición de atletas de ruta.
Además, es una de las pocas carreras en la actualidad en la que puedes sacar un poco de rendimiento económico a tu trabajo y a tu esfuerzo. Aquí todavía quedan premios dignos.
Pedro Nimo maratoniano gallego que participó en el Mundial de Berlín y vigente subcampeón de España de la distancia